Gobierno y empresarios quieren condenar a los trabajadores a pensiones de hambre, dice Conusi
Mileyka Valdespino / La Verdad Panamá
En medio de la discusión sobre las reformas a la Caja de Seguro Social (CSS), Marcos Andrade, vocero de la Confederación Nacional de Unidad Sindical Independiente (Conusi), advierte que el pueblo panameño se enfrenta a un escenario alarmante por una propuesta de pensiones que, según sus palabras, no solo condena a los trabajadores a pensiones de hambre, sino que está impulsada por una alianza entre empresarios y el gobierno para proteger sus propios intereses a costa de la mayoría.
Conusi, lanzó una dura crítica a las negociaciones que se están llevando a cabo sobre las reformas al sistema de pensiones del país. Según Andrade, la propuesta presentada por el sector privado (CoNEP) busca implementar un modelo que perjudica directamente a los trabajadores y beneficia a un pequeño grupo de empresarios.
«La alianza entre empresarios y gobierno es evidente. Han diseñado esta propuesta para empobrecer al pueblo. Los empresarios quieren apoderarse del sistema de pensiones, convirtiendo lo que debería ser un derecho a una jubilación digna en una condena a la miseria para miles de panameños», señaló Andrade.
Andrade denunció que las mesas de negociación han sido controladas por los empresarios, quienes establecen las reglas de lo que se discute y cuándo se permite la intervención de los representantes de los trabajadores. «Nos niegan el uso de teléfonos en las sesiones para evitar que informemos al pueblo sobre lo que realmente está ocurriendo. Quieren controlar el mensaje y manipular la información que se da a conocer», comentó.
El sindicalista explicó que esta estrategia de limitar la información está directamente relacionada con la presentación de la propuesta de la CONEP. Según él, los empresarios buscan evitar que el público conozca el verdadero contenido de sus propuestas, ya que la indignación sería inevitable.
«El miércoles pasado, tuvimos que entregar nuestros teléfonos antes de entrar a la reunión donde se iba a discutir la propuesta de la CONEP. Sabemos que quieren ocultar su plan porque al pueblo no le va a gustar lo que están proponiendo: una serie de medidas que reducen las pensiones a niveles inhumanos», aseveró Andrade.
El centro de la preocupación sindical es la propuesta de reforma presentada por Jorge Humberto Mesa Sierra, vicepresidente de negocios de la administradora de pensiones Profuturo, quien fue contratado por el CONEP para diseñar una serie de reformas al sistema actual. Andrade destacó que estas reformas, lejos de mejorar las condiciones de los trabajadores, las empeorarían significativamente.
«Ellos están proponiendo tres pilares. En el primero, incluyen a los trabajadores que se jubilan a los 65 años, y que recibirían una pensión que apenas cubriría el 40% de su salario. Para las mujeres, proponen que se jubilen a los 57 años, pero bajo las mismas condiciones miserables. Además, pretenden aumentar las cuotas de los trabajadores y los empleadores, pero reducen el porcentaje de pensión», explicó Andrade.
De acuerdo con esta propuesta, los trabajadores que ya están en el sistema solidario, pero que no alcancen ciertas edades, serán trasladados al segundo pilar contributivo, lo que significa que estarán obligados a cotizar más para recibir una pensión aún más baja. «Están aumentando las cuotas, reduciendo las pensiones, y al mismo tiempo alargando el tiempo de cotización necesario para jubilarse. Todo esto en beneficio de los empresarios que quieren privatizar el sistema», afirmó.
Esta propuesta establece que los trabajadores deben cotizar al menos 25 años para acceder a una pensión que sería del 40% de su salario promedio, un porcentaje que Andrade califica de insuficiente para cubrir las necesidades básicas de cualquier trabajador. «Esto es un ataque directo a los derechos de los trabajadores. Están jugando con la vida de la gente», añadió.
El impacto de estas reformas, según Andrade, sería devastador para miles de trabajadores. «Las pensiones que proponen no permitirán a los jubilados vivir con dignidad. Vamos a ver personas sobreviviendo con pensiones inferiores a los 225 dólares mensuales, una cantidad que no cubre ni siquiera la canasta básica de alimentos», subrayó. Según Andrade, esta propuesta no solo afecta a los trabajadores actuales, sino a las futuras generaciones, quienes enfrentarán un sistema de pensiones privatizado y cada vez más excluyente.
«Lo más grave es que no han presentado ningún estudio económico que sustente estas propuestas. No tienen un plan concreto para garantizar que el sistema sea viable en el largo plazo. Están jugando con el futuro de millones de panameños», advirtió.
«Los derechos humanos incluyen el acceso a una jubilación digna, alimentación, salud y vivienda. Con estas pensiones miserables, los trabajadores no podrán cubrir sus necesidades básicas. Están violando los derechos universales que tanto nos ha costado alcanzar», aseguró.
Según el representante sindical, estas medidas afectarían a todos los sectores de la población, sin distinción. «Esto no es solo un problema de los trabajadores. Todos, incluyendo los profesionales y sectores de clase media, sufrirán las consecuencias de estas reformas si se aprueban tal y como están propuestas», señaló.
A pesar del oscuro panorama, Andrade afirmó que los sindicatos no están dispuestos a ceder. «No vamos a aceptar esta propuesta que atenta contra la vida de los trabajadores. Defenderemos el carácter público y solidario de la CSS con todas nuestras fuerzas», aseguró.
El dirigente de Conusi indicó que la solución no está en las «medidas paramétricas» que proponen los empresarios, sino en la búsqueda de nuevas fuentes de financiamiento para el sistema de pensiones. «Necesitamos medidas que fortalezcan el sistema solidario y detengan el robo de las cuotas por parte de algunos empresarios. Esto no se trata solo de números, se trata de la vida de las personas», finalizó.
El mensaje final de Andrade fue claro: «El Seguro Social es del pueblo, no de los empresarios ni del gobierno. Los trabajadores debemos defenderlo con alma, vida y corazón. No solo está en juego nuestra jubilación, sino los derechos humanos que hemos ganado con tanto esfuerzo. No podemos permitir que nos arrebaten nuestro futuro y el de nuestras familias».


