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IDAAN volverá a suspender el suministro de agua potable en la ciudad capital este sábado

Javier Collins Agnew
La Verdad Panamá

La historia se repite. El Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales (IDAAN) anunció una nueva suspensión programada del suministro de agua potable en la ciudad de Panamá y San Miguelito para este sábado 31 de enero, debido a trabajos técnicos que obligarán a paralizar la planta potabilizadora Federico Guardia Conte, en Chilibre.

De acuerdo con la entidad, la medida responde a labores de mantenimiento e interconexión del llamado Anillo Hidráulico del Este, lo que implica detener operaciones por alrededor de 18 horas, con afectación directa en buena parte del área metropolitana.

El IDAAN informó que el servicio comenzará a restablecerse de manera progresiva una vez concluyan los trabajos, aunque advirtió que la normalización total puede tardar dependiendo de la altura y ubicación de los sectores afectados.

Como ya es costumbre, la institución recomendó a los residentes almacenar agua con anticipación, especialmente en viviendas, comercios, hospitales y centros educativos que dependen del suministro continuo del vital líquido.

Sin embargo, para muchos ciudadanos, estas advertencias ya suenan a disco rayado. Cada paralización vuelve a poner en evidencia la fragilidad del sistema de distribución de agua potable en la capital, donde miles de familias quedan a merced de tanques, cisternas y compras improvisadas.

Un problema que no es nuevo

El corte de este sábado no es un hecho aislado. El año pasado, la ciudad capital ya experimentó varias suspensiones similares vinculadas a la misma planta de Chilibre.

En abril de 2025, el IDAAN paralizó operaciones durante un fin de semana completo para reemplazo de válvulas y compuertas, dejando sin agua a Panamá y San Miguelito por más de un día, con restablecimiento lento y quejas por baja presión en numerosos sectores.

Meses después, en agosto de 2025, otra suspensión programada por mantenimiento volvió a afectar a la capital durante horas nocturnas y la mañana siguiente, obligando a la población a depender nuevamente de reservas y camiones cisterna.

A esos eventos se sumaron incidencias técnicas que, aunque no siempre implicaron cortes totales, provocaron reducción de presión y suministro irregular en barrios completos del área metropolitana.

En conjunto, estos episodios reflejan que el problema del agua en la ciudad de Panamá no es coyuntural, sino estructural, y que cada mantenimiento termina convirtiéndose en una nueva prueba de paciencia para una población que exige un servicio estable.