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La amenaza está bajo nuestros pies: experto alerta que Panamá no está preparada para un gran terremoto

Redacción La Verdad Panamá

Los terremotos recientes en Venezuela y Japón han vuelto a encender las alarmas en Panamá, advertencia que no viene del extranjero, sino de un experto en cartografía quien señala que Panamá podría no estar preparada para enfrentar un evento sísmico de gran magnitud debido a debilidades en infraestructura, planificación y cultura de prevención.

Aunque el país ha logrado importantes avances en materia de construcción, especialistas advierten que aún existen vulnerabilidades que deben ser atendidas para fortalecer la resiliencia nacional.
El cartógrafo, articulista e investigador Víctor Alfonso Chan Ramos sostiene que Panamá enfrenta desafíos importantes en materia de infraestructura, prevención y capacidad de respuesta frente a un terremoto de gran escala.
Uno de los principales llamados de atención proviene del Banco Mundial, organismo que ha advertido que una parte considerable de las viviendas y edificaciones antiguas del país no cuenta con el reforzamiento estructural necesario para resistir un sismo de gran intensidad. La entidad también ha señalado la importancia de fortalecer la gestión del riesgo, la planificación urbana y la preparación institucional para reducir el impacto de futuros desastres naturales.
Aunque los modernos edificios de gran altura construidos bajo normativas sísmicas representan un avance, el especialista considera que persiste un importante déficit en edificaciones antiguas y en la capacidad operativa del país para responder a una emergencia nacional.

Chiriquí y la Falla de Pedro Miguel, entre las zonas bajo vigilancia

El análisis destaca que la provincia de Chiriquí y diversas regiones costeras concentran la mayor actividad sísmica de Panamá, registrándose aproximadamente 1,500 movimientos telúricos cada año.
En la ciudad de Panamá, la cercanía de la Falla de Pedro Miguel mantiene a las autoridades científicas bajo monitoreo permanente, debido a que representa una de las estructuras geológicas más importantes del país.

Insiste en la necesidad de fortalecer la prevención mediante mochilas de emergencia, planes familiares de evacuación, identificación de zonas seguras y seguimiento constante de las alertas del SINAPROC.

También plantea reforzar instituciones científicas como el Instituto Geográfico Nacional Tommy Guardia y el Instituto de Geociencias de la Universidad de Panamá, además de invertir en sistemas de alerta temprana, educación y tecnología.

Víctor Alfonso Chan Ramos, explica que un sismo es un movimiento brusco de la superficie terrestre provocado por la liberación repentina de energía acumulada en el interior del planeta, la cual se propaga en forma de ondas sísmicas.

Este fenómeno ocurre principalmente por el movimiento constante de las placas tectónicas, que en ocasiones quedan trabadas por la fricción en sus bordes, acumulando tensión hasta que la roca cede y libera la energía de forma súbita.

También pueden intervenir factores como la actividad volcánica o deslizamientos de tierra, aunque con menor frecuencia.

Todo terremoto tiene dos puntos clave, el hipocentro que es el lugar donde se origina la ruptura dentro de la Tierra y el epicentro que es el punto en la superficie directamente encima del hipocentro.

El epicentro suele ser donde el movimiento se percibe con mayor intensidad y donde generalmente se concentran los mayores efectos.

La magnitud mide la energía liberada en el origen del evento mediante sismógrafos, mientras que la intensidad evalúa los efectos y daños en la superficie.

El especialista cita como ejemplo el sismo del 24 de junio de 2026 registrado  en Venezuela al sureste de Yumare.

Una persona observa a una víctima entre los escombros de un edificio colapsado este jueves, en La Guaira (Venezuela).EFE/ Ronald Peña R.

Este evento estuvo asociado a la interacción entre la placa del Caribe y la placa Sudamericana dentro de un sistema de fallas de deslizamiento horizontal.

El fenómeno formó parte de una secuencia sísmica doble, con un sismo precursor de magnitud 7.2 seguido de otro evento casi inmediato de 7.5.