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La Defensoría de las audiencias, un derecho frente a la autorregulación de los medios

Por Gricelda Melo

Periodista y abogada

Panamá se rige bajo el mecanismo de  autorregulación de los medios de comunicación; esto contribuye a una independencia frente al poder económico y político; sin embargo, surge una pregunta: ¿quién protege el derecho de las audiencias en caso de darse a abuso o exceso por parte de algún medio? 

La respuesta abre todo un debate de responsabilidad y de ética, en donde  se pone sobre la mesa una asignación pendiente, contar con la defensoría de las audiencias, que tenga autonomía, legitimidad social y que sea efectiva en el rol que le toca cumplir.

En diversos países de América Latina existe la figura de Defensoría de las Audiencias, cuyo papel es atender al espectador, al oyente, al lector, al televidente y al cibernauta cuando se le vulneren sus derechos. Esta instancia es la encargada de recoger las denuncias, evaluarlas y promover las buenas prácticas que le devuelvan al ciudadano el derecho de quejarse y de dialogar con igualdad de condiciones frente a un medio de comunicación social.

En la actualidad, países como México, Colombia y Argentina llevan un camino recorrido en este sentido. No se trata de un atentado contra la libertad de expresión, sino de brindarle a la audiencia las herramientas necesarias sin que sea percibido como un mecanismo de censura, sino como un puente que fortalezca los vínculos entre los medios y la ciudadanía.

Los tiempos han cambiado, la audiencia tiene un lugar y exige respeto. Una defensoría serviría como un instrumento para aumentar la credibilidad, el acercamiento humano y profesional, ya que escuchar a las audiencias abriría un espacio de diálogo importante para hablar de ética, contenidos y también de errores dentro de la comunicación; contribuyendo así, a una sociedad más justa, participativa y equitativa con un pensamiento crítico en donde se le garantizan sus derechos entre ellos el reclamar y el ser escuchados por medio de un periodismo responsable, ético y respetuoso.

La defensoría de las audiencias no es un lujo ni una utopía, sería una herramienta útil para cuidar el bien público, sobre todo en tiempos de crisis y de una comunicación express.