Expresiones

La derrota del COVID-19, está en la disciplina de nosotros

Por Roberto Rolando RODRIGUEZ

El mundo está aprueba. COVID19 (el virus chino de los murciélagos), ha sorprendido a los mejores científicos. La inteligencia humana está contra la pared, y en evidencia, ha podido reaccionar para neutralizar el efecto letal y de celeridad del contagio pero sin un medicamento todavía.

Mientras la inteligencia científica corre detrás de “beep beep” covid19, la lucha incomprensible es la de la reacción humana, que exige la libertad acostumbrada de la convivencia en sociedad civilizada, el primitivismo y salvajismo de los hábitos en grupo.

No hay país en el mundo, donde el virus chino de los murciélagos, no haya llegado, contagiado y matado a seres humanos, y la respuesta a ese asalto solo fue quédate en casa, como freno a ese invasor, al no existir medicamento. Mejor preparada está la humanidad para una virtual invasión Extra planetaria.

El esfuerzo de los países, a través de sus gobernantes, ante el violento impacto en la vida humana, la economía a todas las escalas y el comportamiento social del conglomerado, no es reconocido por la sociedad mundial, y por supuesto es de adopción también en Panamá. No hay ni se logra un acuerdo para establecer una conducta unísona que permita recuperar el modus social que cada ser practica a su manera.

Con el desastre de Covid-19, todos saben que su agresión no ve quien es quien ni mucho menos que nación es más poderosa. El castigo ha sido igual. En Europa las muertes por Covid, contagios y secuelas pone en primer plano a Italia, Alemana, Suecia, Reino Unido, Francia España y otros; mientras en América Latina, Estados Unidos, Brasil, Canadá, México, Chile y otros sufren sin defensa alguna la fuerza mortal de Covid-19. No hay machos ni mero machos contra el virus.

Hoy, muchos países luego de superar la angustia y el peor momento de la llamada curva de ascenso y descenso del virus mortal, cuan si fueran cirujanos y con pinzas, suturan heridas y decretan de alta regulaciones a objeto de enrumbar una nueva normalidad la que muchos quieren y muchos no quieren.

Aquí está la clave del éxito, la nueva normalidad, necesaria para salir adelante con reglas sociales distintas que no dependen de un gobierno con su policía y autoridades de salud, sino de cada uno de los panameños. El corona virus no se ha ido, está aquí entre nosotros.

Así como se logró una contención con cuarentena, mientras llegué la vacuna, la autodisciplina se impone con el uso de mascarillas, lavarse las manos, evitar conglomeraciones y un distanciamiento social, aunque no estemos acostumbrados en el mundo.

El riesgo es el mismo cuando empezó la crisis, con la diferencia de atender las indicaciones de salud porque una reversión o rebrote no es predecible sino se toma en cuenta realidades de aquellos poblados de Alemania, España, Suecia, Corea del Sur, donde el desenfreno al relajamiento, tiene devuelta a muchos camino a hospitales. Ahora todo depende de tú parte y de la mía. Vamos adelante.