«Mis ventas han caído y dependo del día a día», micros y pequeñas empresas se desangran por la crisis
Mileyka Valdespino/La Verdad Panamá
En las últimas semanas, el país ha sido testigo de diferentes protestas las cuales han desencadenado una serie de cierres producto de la aprobación del contrato minero en donde cientos de panameños salieron a las calles a protestar en contra de esto.
A lo largo de estas semanas los desafíos para los micros y pequeños empresarios se intensifican, este grupo desempeña un papel fundamental en la economía local, dependen en gran medida de sus pequeños negocios como fuente principal de ingresos para sustentar a sus familias.
La incertidumbre generada por los eventos recientes agrega presión adicional a quienes se esfuerzan diariamente por mantener sus operaciones a flote. La situación se torna aún más complicada cuando se considera que muchos de estos empresarios, al operar en un nivel más reducido, son especialmente vulnerables a los cambios en el entorno económico y social.
Los cierres de calle afectan directamente la capacidad de estos negocios para generar ingresos de manera consistente, afectando diversos sectores económicos, tal es el caso del señor Jose Muñoz quien es vendedor de frutas y legumbres en un puesto de la localidad manifiesta que “a todos nos ha afectado tanto económicamente, yo tenía un empleado ahorita mismo no lo puedo tener porque han bajado las ventas”, además de esto indica que no se opone a la protesta pero sí espera que los cierres de vías disminuyan para este ciudadano que depende de la agricultura se le ha hecho muy complicado continuar vendiendo, más aún cuando no tiene y la ruta por donde pueden llegar los posibles compradores está sin acceso.
Para Jhovana De Moya, dueña de una pequeña tienda de abarrotes en su propia casa, comparte su angustia: «Mis ventas han caído, en mi casa dependemos de lo del día a día”. Expresa que debido a la situación actual muchos de los productos que necesita para su tienda y poder vender en este momento no los mantiene, lo que provoca pérdidas económicas. Al ser una familia en la que dependen de este negocio, las complicaciones son mayores.
Solicitan el apoyo y empatía con los manifestantes ya que muchas de las opiniones son basadas en que las empresas grandes, quizás no pierden demasiado, pero estos pequeños microempresarios lo hacen mucho más ya que sus ingresos son diarios y esto les permite obtener cierta cantidad para poder pagar sus deudas.
En este caso también se ve reflejada la joven Yamani Gonzalez en donde su pequeño negocio de salón de belleza se ha visto afectado, “por lo general recibo ingresos de muchas mujeres que buscan arreglarse para ir a sus trabajos, sin ellas poder salir es poco el servicio que presto y eso se ve reflejado en lo que gano”.
Producto de la situación ha tenido que buscar formas en las que no tenga la necesidad de despedir a sus colaboradoras, pero sí bajar salarios y tiempo de trabajo, ya que no le es rentable continuar con un negocio que prácticamente no está operando.
En la misma situación se encuentra Mario Lopez, quien tiene un pequeño restaurante fonda, los suministros no llegan, los precios suben y los clientes no existen. «Con las carreteras bloqueadas, los clientes no pueden llegar, mis productos se dañan porque se me quedan, es más rentable cerrar por un tiempo hasta que todo pase».
Este es el sentir de muchos panameños quienes dependen del día a día para poder llevar el sustento a su hogar la mayoría opina estar de acuerdo con lo que se le solicita al gobierno, pero también afirman que debe haber un sentido de humanidad con estas pequeñas empresas quienes son parte del pueblo, y afectar directamente al panameño que trata de salir a delante de a poco es atentar de igual forma contra el propio pueblo.
Detrás de las estadísticas económicas, hay vidas que cuelgan de un hilo. Los micro y pequeños empresarios son la columna vertebral de la economía local, y su resiliencia se pone a prueba en tiempos difíciles. Mientras el contrato minero continúa generando controversia, es crucial recordar que su impacto se siente más profundamente en aquellos que luchan por mantener sus negocios a flote. La empatía y la solidaridad se vuelven fundamentales para construir un camino hacia la recuperación y la justicia económica.


