MORIR EN LIBERTAD, O VIVIR EN REPRESIÓN
Por Carmen Boyd Marciacq
La situación que se cierne sobre Epasa, independientemente del cargo que enfrenten sus dueños me tiene sumamente alarmada. Los colegas y personal que allí labora, ahora sometidos a la incertidumbre del no saber en que terminará todo esto.
Que si intentan doblegar la línea editorial de Crítica, Panamá América y Día a Día? A mí no me queda la menor duda de ello!
No es secreto que las constantes publicaciones de estos medios tienen, k-breao, bien k-breao (al mejor estilo de Camacho Castro) al inquilino de San Felipe, sus ministros y su nefasta garulilla que mal lo acompaña.
La inevitable publicación en algún momento de la vida, del «Odebrechidisidio» en su totalidad, no deja dormir aún más al Señor Presidente.
Luego de la invasión a Panamá, nuestro país fue recuperándose en todos los sentidos. Económico, social, y por supuesto en materia de libertad de expresión. Con sus errores y aciertos, en nombre de la libertad de expresión, el ciudadano, el político y todo aquel que quisiera elevar su voz, podía hacerlo ya sin miedo a ser reprimido o peor aún desaparecido.
Sin embargo, de la represión a punta de palo, puño y bofetada, hemos caído en las manos de los que «con bandera de pendejos» navegan en el mar de la venganza y destrucción.
Ayer fue El Siglo y La Estrella, ahora es el turno de EPASA, no demorarán en dirigir sus ataques contra Nex TV, y así hasta que el señor feudal sienta que ya ningún medio combativo pueda alzar su voz contra su desmedido y exagerado control de esta finca llamada Panamá.
A mis amigos y colegas de EPASA, les recuerdo que es mejor morir en libertad, que vivir encadenado y preso a la voluntad del NUEVO DICTADOR.


