Mujer chorrillera logra sus metas: Un ejemplo de esfuerzo y superación
Por Javier Collins Agnew /La Verdad Panamá
Desde niña tropezó con los duros avatares de la vida, pero ninguno fue suficiente obstáculo para que Karina Hilton, saliera adelante y lograra el título universitario que más anhelaba: licenciada en inadaptados sociales e infractores.
Una auténtica hija del populoso barrio de El Chorrillo, hizo sus estudios primarios en la escuela República de Cuba, período en el que sufrió mucho debido a la separación de sus padres, pero supo sobrellevar esa división y obtener las calificaciones necesarias y seguir adelante.
Karina Hilton aunque tiene un apellido rimbombante, proviene de un hogar pobre, es la mas pequeña de tres hermanos, y a base de sacrificios pudo ser alguien en la vida.
«Desde niña mis padres me inculcaron los valores necesarios para seguir adelante y continuar estudiando….. Los estudios primarios fueron muy difíciles, pero logramos vencer en medio de la pobreza y de la violencia que se vivía en el barrio» sostuvo.
Las balaceras eran el diario vivir en El Chorrillo y muchas veces Karina salía con miedo de su casa en busca de un mejor mañana, ayudando a su madre en la venta de pesadas de nance y comida, a fin de lograr un ingreso para la familia que tanto necesitaban.
«Ayudaba a mi madre en la venta de comida, pescado frito y pesadas de nance, pero un día me dije esto no es lo mío y si continúo toda la vida me voy a quedar en eso… tengo que salir de esto», explicó Karina, hoy una joven señora con tres hijos, la más pequeña Karinita de ocho años de edad.

Tras terminar sus estudios secundarios Karina se propuso estudiar una carrera que sirviera para ayudar a la gente de su barrio, cientos de jóvenes tentados por las pandillas que operan en el populoso barrio de El Chorrillo.
La Universidad De Las Américas (Udelas), fue el centro de estudios superiores que escogió la hija de El Chorrillo para obtener un título universitario y allí se graduó hace dos semanas de licenciada en inadaptados sociales e infractores.
«Que más gratitud que servir en el mismo barrio que me vio nacer, un barrio etiquetado, donde el que lucha para seguir adelante, puede lograrlo», dijo Karina, mientras sonríe y da gracias a Dios por la meta alcanzada.
Desde hace unos meses Karina labora en el Movimiento Nueva Generación, esa organización ubicada en las mismas entrañas de El Chorrillo y que brinda ayuda a jóvenes que corren el peligro de ser captados por las bandas que operan en el sector.
Karina mira cada joven que atiende y dice que pudo ser un retrato de su vida, pero que gracias a su esfuerzo, dedicación, lucha sacrificio y valentía, pudo saltar los obstáculos que tiene cada joven en el barrio de El Chorrillo.


