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Mulino: “No permitiré que Panamá quede secuestrado otra vez por las mafias sindicalistas”

Javier Collins Agnew
La Verdad Panamá

El presidente de la República, José Raúl Mulino, se refirió este miércoles a la coyuntura actual de protestas que vive el país, advirtiendo que no permitirá que minorías sindicales y políticas paralicen la economía y el bienestar de los panameños. Aseguró que su gobierno defenderá el derecho al trabajo y al libre tránsito “al costo que sea”.

Defensa del derecho a trabajar

Mulino destacó que desde la semana pasada el Ministerio de Trabajo y Desarrollo Laboral (MITRADEL) habilitó dos líneas telefónicas para que trabajadores de la construcción —de proyectos estatales o privados— puedan denunciar, de manera confidencial, si se les impide realizar su jornada laboral. Los números habilitados son 6344-1931 y 6860-5167.

“Eso se ha estado dando en los últimos días, donde llegan, se instalan, gritan y tratan de no permitir que la empresa dé el servicio. Es imposible que yo no me refiera a los hechos que están aconteciendo en el país”, señaló el mandatario.

Los más afectados son los que no tienen voz”

Mulino hizo énfasis en que las protestas afectan principalmente a los panameños más vulnerables: productores que no pueden sacar sus productos, pacientes oncológicos sin acceso a tratamiento, niños sin clases y usuarios de las ferias de salud.

Esto es una disputa sindical de sectores de izquierda y grupos políticos que perdieron el control de la Caja de Seguro Social (CSS). Esa es la verdad de los hechos. La CSS era un botín; hoy no lo es y eso les duele”, afirmó.

No al “negociado con fentanilo” ni al caos en la CSS

El presidente reiteró que no permitirá que se regrese a la CSS de las mafias y del desorden. “No puedo negociar y abrirle las puertas al negociado con fentanilo. No puedo volver a una CSS donde una cirugía cardiovascular demoraba seis meses, a menos que fueras amigo de algún sindicato”, dijo.

Además, reprochó que, aunque él ha pedido disculpas al país por errores, “nunca escuché ese pedido de disculpas de los sindicatos por los 30 años que estuvieron casi inamovibles en la junta directiva de la Caja”.

Críticas a la politiquería y a los dirigentes del PRD

Mulino señaló directamente al diputado Crispiano Adames (PRD), acusándolo de hacer campaña en las comarcas contra su gobierno, mientras fue “dos veces presidente de la Asamblea y dueño de cientos de nombramientos corruptos”.

“Se le han sumado personas que no quieren perder el poder ni los recursos que hoy están volviendo a los asegurados. Esa es la verdadera razón de las protestas”, aseguró.

Ley 462: “Derogarla sería la quiebra del país”

Sobre la ley 462, Mulino fue tajante: “Derogar esa ley sería la quiebra de la Caja del Seguro Social y, por ende, del país. Eso traería consecuencias financieras sin precedentes, como un default de deuda y el cierre de financiamiento internacional”.

Recordó que la ley fue aprobada por 48 diputados, y aunque no es perfecta, “se puede vivir con ella” y el director de la CSS ya la está usando para sacar adelante la institución.

“El que quiera montarse en la politiquería de izquierda para derogar la ley, que lo diga claro. Pero eso no es tolerable”, afirmó.

Implantar el orden público “al costo que sea”

Mulino reconoció que restaurar el orden público es una de las tareas más difíciles de su mandato, pero advirtió que no permitirá bloqueos ilegales.

“No voy a permitir que este país quede secuestrado otra vez por su amigo de Suntracs. La mafia sindicalista que estamos enfrentando dejó de ser sindicato hace tiempo. Se lo digo claro: al costo que sea, este país no se va a trancar”, sentenció.

Informó que las fuerzas públicas han trabajado desde la madrugada para despejar vías, como ocurrió en Chiriquí. También advirtió que quienes participen en tranques serán procesados judicialmente.

Bocas del Toro: “Una huelga que pone en riesgo 7,300 empleos”

Sobre la situación en Bocas del Toro, Mulino explicó que el problema es mayor que un simple cierre de vías. Señaló al dirigente Francisco Smith de estar impidiendo las operaciones de la empresa Chiquita Panamá.

“Esa huelga es ilegal. Si la empresa quisiera, despediría hoy mismo a 7,300 trabajadores y se acabarían las fincas bananeras en Bocas del Toro, como pasó en Puerto Armuelles. Les pido que recapaciten, porque están jugando con el empleo de su propia gente”, advirtió.

No me arrepiento, esto va a cambiar”

El presidente cerró su intervención reconociendo la dificultad de su gestión, pero reafirmando su compromiso con el cambio.

“Sé que los tiempos son difíciles, pero no me arrepiento de lo que estamos haciendo. Sé que si queremos cambiar este sistema y enfrentar a las mafias de la política, no será fácil ni libre de caos. Pero les tengo una mala noticia: sí va a cambiar, de todas formas”, concluyó.