Pandillas se transforman en estructuras criminales organizadas tras la invasión de 1989, advierte criminalista Álvaro Menéndez
El licenciado en criminalística Álvaro Menéndez lanzó una fuerte advertencia sobre la expansión y evolución de las pandillas en Panamá, asegurando que estos grupos dejaron hace mucho tiempo de ser simples agrupaciones juveniles para convertirse en verdaderas estructuras criminales organizadas con conexiones internacionales.
En declaraciones a La Verdad Panamá, Menéndez sostuvo que el fenómeno criminal que actualmente golpea al país tiene raíces profundas en el período posterior a la invasión estadounidense del 20 de diciembre de 1989, cuando según explicó, se produjo un colapso del control social que permitió el surgimiento de grupos delictivos cada vez más violentos y organizados.
El experto recordó que, de acuerdo con cifras reveladas por el director de la Policía Nacional, Jaime Fernández, actualmente existen 51 bandas criminales activas en Panamá, distribuidas principalmente en Panamá, San Miguelito, Colón, Chiriquí y Panamá Oeste.
“Antes se hablaba de pandillas como grupos de jóvenes que se reunían para divertirse, pero hoy eso cambió totalmente. Estamos hablando de estructuras criminales organizadas, con jerarquías, financiamiento y conexiones más allá de las fronteras panameñas”, expresó Menéndez.
El criminalista hizo un recorrido histórico sobre el nacimiento de las primeras bandas tras la invasión, mencionando agrupaciones como “Clan Agua”, considerada una de las primeras organizaciones criminales urbanas del país, cuyos integrantes aprovechaban las lluvias y las inundaciones para cometer robos.
Posteriormente surgieron grupos mucho más estructurados como “El Pentágono”, integrado por cinco líderes y vinculado posteriormente con organizaciones criminales de alto perfil que terminaron relacionadas con secuestros, narcotráfico y sicariato.
Menéndez aseguró que el fenómeno de las pandillas no surgió espontáneamente, sino como consecuencia de múltiples factores estructurales, entre ellos, la proliferación de armas de fuego tras la invasión, el desplazamiento masivo de comunidades populares como El Chorrillo y Calidonia, la pérdida de autoridad estatal en diversos barrios y la descomposición del tejido comunitario.
“El ambiente de violencia no aparece de la nada. Se produce cuando se combinan factores sociales, institucionales y comunitarios. Después de la invasión hubo un vacío de autoridad y allí comenzaron a fortalecerse estas bandas violentas”, indicó.
El especialista también criticó lo que considera una ausencia de políticas criminológicas sostenidas en Panamá y pidió al ministro de Seguridad, Frank Ábrego, al presidente José Raúl Mulino y al director de la Policía Nacional tomar con seriedad la implementación de una estrategia criminológica integral.
A juicio del experto, el problema de la violencia y las pandillas no puede recaer únicamente sobre la Policía Nacional, sino que involucra a toda la sociedad, incluyendo medios de comunicación, iglesias, clubes cívicos, líderes comunitarios y familias.
Menéndez también cuestionó el impacto de las redes sociales y la falta de supervisión familiar sobre menores de edad, advirtiendo que muchos jóvenes terminan seducidos por estilos de vida ligados al crimen organizado.
“El hogar juega un papel determinante. Hay muchachos que llegan con celulares carísimos y nadie pregunta de dónde salió eso. Allí comienza también el problema”, sostuvo.
Otro de los puntos señalados por Menéndez fue la infiltración del crimen organizado dentro de estructuras oficiales, incluyendo estamentos de seguridad, situación que calificó como uno de los factores más peligrosos dentro de la lucha contra las bandas criminales.
“La corrupción es un factor determinante. Cuando las organizaciones criminales logran infiltrar instituciones, el combate al delito se vuelve mucho más complejo”, advirtió.
Asimismo, criticó la falta de continuidad de los programas de seguridad ciudadana entre gobiernos, indicando que cada administración elimina proyectos anteriores en lugar de fortalecerlos como políticas permanentes de Estado.
El especialista insistió en que Panamá necesita reforzar la capacitación de los policías, especialmente de los primeros intervinientes en escenas del crimen, ya que errores en el manejo de indicios terminan contaminando pruebas y debilitando los procesos judiciales.
Finalmente, Menéndez sostuvo que el país necesita atacar de manera frontal la impunidad, la corrupción y el deterioro social si realmente desea disminuir los altos niveles de inseguridad ciudadana.
“Esto no se resuelve solamente con operativos. Hay que rescatar comunidades, fortalecer la familia, mejorar la educación y aplicar una verdadera política criminológica de Estado”, concluyó.


