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Para cuando no estés Mauricio»

Alberto S. Barrow N.

Los panameños, y observo que igual ocurre en muchas sociedades, solemos reconocer virtudes a nuestros semejantes una vez que estos han pasado a mejor vida. Son frecuentes las ocasiones en que llueve exaltaciones post mortem. Dudo que podamos encontrar a un ser que no haya sido adornado, con razón o sin ella, de un dechado de elogios cuando, para siempre, ya no deambula entre sus pares. Pero no será ese el caso de Mauricio; que para fortuna nuestra aun nos deleita con su presencia, y para quien van estas líneas que para nada alcanzan a dibujar la magnanimidad de un modesto hijo de Rainbow City que ha mostrado al mundo, con suma exquisitez, las posibilidades y los colores del pentagrama.

Lo primero es primero. Mauricio Smith es un extraordinario músico afropanameño cuya destreza con una gama de instrumentos de viento le ha merecido la admiración de sus colegas, en varias latitudes, y le ha desbrozado el camino para alcanzar un sitio envidiable, especialmente entre los cultivadores del género jazz. Allí, Mauricio está, con creces, entre los mejores. Y no exagero para nada. Su excepcional talento ha sido objeto de reconocimiento público en múltiples ocasiones; la última hace pocos días atrás en la ciudad de Nueva York cuando en un gesto de extremada calidez humana The Americas Society, con la colaboración de la estación radial WNNY, convocó a los músicos de la “Babel de Hierro” para que rindiesen un homenaje a nuestro virtuoso intérprete y compositor. El evento fue transmitido a través de uno de los programas más escuchados en “La Gran Manzana” y Mauricio desde su lecho de convalecencia en un hospital de la ciudad pudo sintonizarlo. ¿Qué te pareció mi apreciado amigo?

Mauricio ha compartido escenario con músicos de la estatura del siempre bien recordado Machito, César Concepción; el inmenso Mongo Santamaría y el insuperable “Tito” Puente. También ha grabado discos con Clark Terry, Chubby Checker, Eartha Kitt, Harry Belafonte, Chocolate Armenteros, Jimmy Bosch, y el maestro Johnny Pacheco, entre muchos otros. La deslumbrante Broadway lo ha acogido con calor en un sinnúmero de ocasiones como integrante de orquestas e intérprete en obras como son: No, No, Nanette, Doctor Jazz, The First, Raisin, The Natalie Cole Show, y Purlie. La televisión estadounidense también se ha beneficiado de su talento y creatividad. Mauricio fue uno de los miembros fundadores de l’enssemble del programa Saturday Night Live, transmitido por muchas temporadas en la cadena NBC, y director de la banda latina en el reputado Rainbow Room, por seis años. Mauricio ha compuesto partituras para películas rodadas en Hollywood y escrito arreglos para el “Rey de la Salsa” y muchos otros colegas. Además de su inconmensurable aporte al jazz Mauricio ha interpretado música clásica, como flautista y solista con la Orquesta Sinfónica de Puerto Rico y la de su terruño: Panamá.

Y pensar que todo aquello se inició en la Banda del Benemérito Cuerpo de Bomberos de Colón.

Lejos de la lisonja, estas cuantas líneas intentan apenas expresarte mi cariño personal y sin así pretenderlo seguramente interpretan el aprecio que tantas personas alrededor del mundo sienten por todo lo que nos has regalado con tu talento y tus “pequeños” gestos. ¿Recuerdas aquel domingo en la tarde cuando acudiste, con flauta en mano, al acto de presentación en Nueva York del libro NO ME PIDAS UNA FOTO? Jamás lo olvidaré.

Mauricio, tenía pensado escribir tantas cosas sobre ti, sobre cómo has hecho de este país uno más grande, pero las lágrimas ahora me lo impiden. Sin embargo puedes tener la más absoluta certeza de que para cuando ya no estés el “mundo del jazz” y tus compatriotas seguirán disfrutando de tu compañía, pues, tu creatividad, tu música, son imperecederas.
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_*Mauricio Smith Sr. (julio 1931-agosto 2002) falleció pocas semanas después de la publicación de este opúsculo en la prensa local. Posteriormente, fue reproducido en el libro PIEL OSCURA PANAMÁ: ENSAYOS Y REFLEXIONES AL FILO DEL CENTENARIO, G. Priestley y A. Barrow. Editorial Universitaria “Carlos Manuel Gasteazoro”, Panamá, noviembre 2003. Ahora, cuando Mauricio tiene 23 años de “no estar”, compartimos el texto, nuevamente._