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Paralización nacional genera pérdidas millonarias, cierre de empresas y despidos

Javier Collins Agnew / La Verdad Panamá
Panamá cumple va camino a tres semanas de una paralización nacional que, lejos de buscar soluciones concretas, ha terminado por castigar a los sectores más vulnerables del país.
Lo que inició como una protesta por parte de los docentes, se ha convertido en un movimiento desbordado que ha sumado a trabajadores de la construcción, médicos y comunidades comarcales, generando caos y un severo impacto económico y social.
Las demandas centradas en la derogación de la Ley 462 que reforma la Ley Orgánica de la Caja de Seguro Social, el rechazo al memorándum de entendimiento con Estados Unidos y la oposición a la reapertura de la mina, son las demandas de los manifestantes , que insisten en su cruzada, mientras el país se hunde en pérdidas millonarias. 
Expertos advierten que cada día de paralización cuesta hasta 90 millones de dólares,  una factura que pagan los ciudadanos de a pie, los productores, los transportistas y los emprendedores que luchan por sostener la economía.
Ya  el sector  comercial  anunció  que   la afectación en los  centros comerciales de la ciudad  de  Panamá, arrojaba  pérdidas de entre  el 10 y 20%, situación que se traduce  en el despido de los  trabajadores  temporales.
En Merca Panamá, los efectos son alarmantes: el desabastecimiento ha hecho que se encarezcan los productos agrícolas y se disparen los precios.
Pedro Acosta, presidente de la Unión Nacional de Consumidores y Usuarios, fue enfático al señalar que “los más golpeados por esta situación son, como siempre, los consumidores”.
El sector educativo es uno de los más golpeados. Miles de estudiantes han dejado de recibir clases, y existe incertidumbre sobre cómo se recuperará el calendario escolar. 
Por otro lado, el sistema de salud también enfrenta serias afectaciones, ya que muchos ciudadanos no han podido acudir a sus citas médicas debido a la imposibilidad de movilizarse o por la paralización de personal médico en distintas instalaciones.
El turismo, que apenas comenzaba a recuperarse tras la pandemia, ha registrado cancelaciones masivas de reservas y la suspensión de eventos internacionales debido al clima de inestabilidad y las dificultades de movilización en el territorio. 
De igual forma, el comercio exterior también podría resentirse, con retrasos en la entrega de mercancías en puertos y zonas francas, afectando la imagen del país como centro logístico regional.
A medida que la tensión social aumenta y no se vislumbra una solución inmediata, diversos sectores hacen un llamado al diálogo, a fin de buscar la paz  que el país necesita.
Foto EFE