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Planilla estatal golpea el presupuesto, urge una revisión para acabar con las botellas en el engranaje público, advierte Fedecámaras

Javier Collins Agnew
La Verdad Panamá

La presidenta de la Federación de Cámaras de Comercio de la República de Panamá (FEDECÁMARAS), Alicia Jiménez, calificó como insostenible el tamaño de la planilla estatal, que supera los 5 mil millones de dólares, y advirtió que la excesiva carga de nombramientos públicos debe revisarse.

La dirigente empresarial reaccionó así al proyecto de presupuesto general del Estado para 2026, por un monto de 34,901 millones de dólares, presentado por el Ministerio de Economía y Finanzas.

Jiménez reconoció la importancia de honrar los compromisos de deuda, establecidos en el presupuesto, pero insistió en que el gasto en empleomanía y la falta de control sobre las llamadas “botellas” deben ser atendidos con urgencia si se quiere recuperar la credibilidad fiscal del país.

Jiménez enfatizó que el país debe asumir con seriedad su realidad fiscal, y alertó que la abultada planilla estatal se ha convertido en un problema estructural que limita la sostenibilidad económica del país.

“Imagínense, cinco mil millones de dólares en planilla en este país. ¿Qué quiere decir esto? En vez de ser el sector privado el que genera los empleos con sostenibilidad de largo plazo, nosotros le hemos pasado esa responsabilidad o el  gobierno. 

Según Jiménez, esta situación desincentiva la inversión privada, tanto nacional como extranjera, y no crea las condiciones necesarias para el desarrollo económico.

“El mal manejo de las finanzas públicas y el grado de incertidumbre que hay, no provoca ni atracción de inversión extranjera directa, ni inversión interna de nosotros los nacionales”.

“Nadie abre una empresa para cerrarla. Eso que quede claro. Nadie invierte, nadie arriesga para cerrar y perder. Todo el mundo invierte para poder tener una utilidad razonable dentro del nivel de riesgo que cada uno asume”.

“Tenemos que revisar esa planilla… las famosas ‘botellas»

Jiménez no dudó en señalar que una parte de la planilla estatal es ineficiente y debe ser auditada, ajustada y reformada.

“Yo digo que esa planilla tan abultada también puede ser tocada, haciendo ajustes en los niveles salariales que, si yo lo caso con el nivel de productividad de lo que está recibiendo cada individuo, yo me doy cuenta que nosotros estamos realmente haciendo un peso innecesario dentro de los gastos de gobierno de planilla”.

“Nosotros sabemos —y lo llamamos así muy comúnmente— muy término criollo: botellas. Yo quisiera que realmente se analizaran las botellas, porque el nivel de productividad que debe tener cada individuo en cada posición  tiene debe ir acorde con el perfil que necesita el Estado en ese puesto y los resultados que yo requiero de ese individuo”.

Actualmente, dijo, el Estado tiene 236 mil colaboradores públicos, muchos de los cuales, a su juicio, no están generando el impacto esperado.

“Hay una cantidad enorme de personas que, a lo mejor, están usufructuando un salario que ni siquiera tienen el resultado que nosotros necesitamos de cada posición, con el perfil, las tareas y funciones que deben ejercer”.

Crítica directa al BDA y Banco Hipotecario: “No son bancos, deben transformarse”

En su análisis, Jiménez también se refirió a los recortes anunciados en instituciones como el Banco de Desarrollo Agropecuario (BDA) y el Banco Hipotecario Nacional, y señaló que estas entidades deben ser transformadas, no eliminadas.

“Están haciendo recortes con el BDA y con el Banco Hipotecario, que en lo particular considero que son reducciones mandatorias. Porque cuando es un banco, el banco recauda dinero a través de ahorros para posteriormente prestar. Pero eso no es banco. Ellos se fondean a través de asignaciones directas del presupuesto de la Nación, para que posteriormente políticamente se asignen esos recursos”.

No obstante, defendió el rol social de estas entidades, pero pidió que se reconviertan en instituciones de fomento, con funciones claras y efectivas.

“El BDA tiene su función loable, muy buena, y es que atiende al micro y pequeño productor que no puede atenderse a través de la banca regular. Pero en ese sentido, entonces, transformemos lo que supuestamente es banco en una institución de fomento del sector agropecuario”.

“En el caso del Banco Hipotecario, igualmente… ¿Se acuerda cuando había el Instituto de Fomento de Vivienda? Pero después le pusieron Banco Hipotecario. ¿Qué banco, por amor de Dios? Si el que hace la vivienda es el MIVI con fondos del Estado y después se lo adjudican al Banco Hipotecario para que el Banco Hipotecario cobre las viviendas. Ambos bancos tienen unas carteras morosas  irrecuperables. Entonces esa no es la función. Ahí podemos reducir, pero transformándolo a otro tipo de institución”.

“La deuda hay que pagarla y proyectar confianza”

Sobre la deuda pública, Jiménez reconoció que representa un compromiso inevitable y prioritario. Aplaudió el esfuerzo del ministro Felipe Chapman por ordenar las cuentas fiscales del país.

“Gran parte de este presupuesto va para sanear nuestros compromisos internacionales con la deuda pública, lo cual es ineludible, es mandatorio y es parte de lo que todos… y como siempre yo trato de ponerlo en el contexto micro y macro para que podamos comprender el porqué”.

“Nosotros decimos: bien, si Panamá en este momento tiene una deuda en conjunto extremadamente alta, es parte de la responsabilidad primaria de los que están ahora mismo llevando hacia adelante las cuentas nacionales, que podamos hacer todo lo posible para demostrar la voluntad de pago, de pagar intereses y capital. Eso es  prioridad uno, porque eso nos convierte en un país atractivo para la inversión extranjera directa o atractivo para que se mantengan las inversiones que están dentro del país”.

“Cuando hay deuda, usted no puede pasar la deuda para el otro año, ni para el año siguiente. Usted tiene que cumplir con su deuda.

A nivel particular, yo tengo que ver cómo hago. Tengo que replantear mi presupuesto, pero yo debo asumir el pago de mi deuda”.

Finalmente, Jiménez destacó que, además de ordenar la deuda y la planilla, el país debe apostar a la descentralización y al crecimiento territorial.