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Privados de libertad pagan precios de lujo para tener visitas conyugales dentro de un baño o la misma celda

Javier Collins Agnew
La Verdad Panamá

Las visitas conyugales clandestinas se han puesto de moda en el Centro Penitenciario La Joya, hasta el punto de que los dueños del negocio ya tienen establecidas las tarifas de lujo que los privados de libertad pagan para tener relaciones sexuales con su cónyuge dentro de un baño o en la propia celda, pocilga que los propios reos han bautizado como hotel de pecadores.

La Verdad Panamá conoció la forma como funciona el permiso clandestino que otorgan los custodios de turno para que los reos que puedan pagar, disfruten 45 minutos de placer, tarifas establecidas que se han convertido en un gran negocio en las tres divisiones carcelarias del complejo.

El trámite engorroso y la suspensión de visitas conyugales en la Mega Joya, la cárcel de máxima seguridad del complejo, ha permitido que los custodios se organicen y hagan un gran negocio permitiendo la intimidades de los reos con sus esposas, a veces amigas o féminas que se dedican a vender su cuerpo.

El precio por tener intimidad en un baño es de 80 dólares, pero cuando no hay clientes se puede cobrar hasta 50 dólares, mientras las relaciones sexuales dentro de la propia celda tienen un precio de 150 dólares, pero los días de oferta hasta en 100 dólares pueden obtener el permiso.

La fuente que reveló la forma como funciona el negoció señaló que a los bolsillos de los custodios va a parar el dinero que pagan los privados de libertad en busca de saciar esa necesidad fisiológica, pero desconoce si parte del dinero es distribuido entre otras jefaturas carcelarias.

Los encuentros amorosos clandestinos ocurren durante las horas de visita normal de cada división carcelaria, ya que siendo un permiso ilegal, es la única forma en la que pueden entrar al centro las mujeres que acompañan al privado en su intimidad.

En la Mega Joya, las visitas conyugales legales están prohibidas desde hace cuatro años y las  habitaciones construidas para los encuentros las han convertido en  especies de celdas donde internan y aislan a los privados de libertad indisciplinados.

La fuente señaló que allí durante cada visita, puede haber entre 10 a 15 privados de libertad en la intimidad, cada uno con su fémina y distribuidos en los baños o los más solventes que pagan tarifa de lujo, utilizan la propia celda que en ese momento se convierte en una cama de hotel, debido al alto precio que pagan por 45 minutos de intimidad.

Las visitas íntimas legales fueron aprobadas mediante memorándum No. 68 de 26 de julio de 2013, por la Dirección General del Sistema Penitenciario, con fundamento en la Ley 3 de enero de 2000, ley 55 de julio de 2003 y Decreto Ejecutivo 393 de julio de 2005 del derecho a la visita íntima por parte de las personas privadas de libertad, no obstante en la Mega Joya no se está cumpliendo.

Las personas privadas de libertad que estén en los regímenes probatorio y de Prelibertad, independientemente que se encuentren penadas o en prisión preventiva, podrán recibir una visita íntima al mes, con su esposo/a o persona unida al interno/a por análoga relación de afectividad, de dos horas de duración como mínimo y cinco como máximo, salvo causas de fuerza mayor, señala el reglamento.

Destaca el documento que la solicitud de visita deberá realizarla la persona privada de libertad, por escrito, con identificación del visitante propuesto, a través de un formulario que a tales efectos se distribuirá y tanto el visitante como el interno/a deberán realizarse pruebas médicas para diagnosticar si padecen de VIH o alguna enfermedad de transmisión sexual infecto- contagiosa.

En caso de que los miembros de la pareja se encuentren ambos privados de libertad, la visita (la que se denominará visita inter-carcelaria) se realizará en el centro que reúna las mejores condiciones, y en base a las coordinaciones que las autoridades realicen para tales efectos, sujeto a la disponibilidad de medios necesarios.

El Director del centro penitenciario resolverá en el plazo de dos meses la solicitud de visita conyugal, pero de no hacerlo, se entenderá concedida la petición y se incluirá al interno y su visitante en el listado de personas autorizadas a realizar visitas íntimas, extensa lista que duerme un sueño eterno, y que ha permitido a los custodios, obtener buenas sumas de dinero proveniente de los privados de libertad que pagan precios de lujo para tener visitas conyugales dentro de un baño o la misma celda del penal.