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Se registran 1,500 sismos al año: Panamá está expuesta a un terremoto de gran magnitud y urge invertir en un sistema de Alerta Temprana, advierte experto

Javier Collins Agnew
La Verdad Panamá

Panamá no está exenta de sufrir un terremoto de gran magnitud similar a los registrados en otros países de la región y, aunque el país cuenta con una importante red de monitoreo sísmico, todavía carece de un sistema de alerta temprana que permita salvar vidas segundos antes de que ocurra un evento de gran intensidad.

La advertencia fue hecha por el profesor Néstor Luque, director del Instituto de Geociencias de la Universidad de Panamá, quien explicó que el territorio nacional se encuentra en una zona sísmicamente activa y debe fortalecer tanto su capacidad tecnológica como la cultura de prevención de la población.

Durante una entrevista en el programa Protagonistas de la Verdad, Luque señaló que la reciente tragedia ocurrida en Venezuela obliga a Panamá a reflexionar sobre su propio nivel de preparación frente a un evento similar.

El especialista explicó que el Instituto de Geociencias mantiene una vigilancia permanente de la actividad sísmica mediante una red integrada por aproximadamente 65 estaciones distribuidas en distintos puntos del país.

Detalló que nueve de esas estaciones son de clase A y el resto corresponde a estaciones de período corto, equipadas con sensores de banda ancha y acelerómetros que registran en tiempo real los movimientos del subsuelo.

Panamá registra hasta 1,500 sismos al año

Luque explicó que toda la información captada por los equipos es enviada en tiempo real a los servidores del Instituto de Geociencias, donde programas especializados realizan una localización automática de los sismos antes de que personal capacitado verifique los datos.

Indicó que los reportes oficiales son publicados diariamente a través de las plataformas del Instituto de Geociencias y de la Universidad de Panamá.

Aunque no precisó una cifra definitiva porque actualmente se desarrolla un estudio estadístico sobre el tema, señaló que el país registra entre 400 y 1,500 sismos al año.

Aclaró que la inmensa mayoría de esos movimientos son imperceptibles para la población, mientras que la percepción de un temblor también depende de la ubicación y de las condiciones particulares de cada persona.

El experto insistió en que uno de los mayores retos del país sigue siendo fortalecer la cultura de prevención mediante simulacros periódicos y programas educativos desde la escuela primaria.

Explicó que Panamá ya impulsa simulacros nacionales con apoyo del Gobierno y del Ministerio de Seguridad, aunque sostuvo que cada institución pública y privada debería organizar ejercicios de evacuación al menos cada seis meses.

La preparación puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte

Luque destacó la importancia de que todas las familias cuenten con una mochila de emergencia equipada con linterna, agua potable, botiquín de primeros auxilios, radio de onda corta y otros artículos indispensables para afrontar las primeras horas posteriores a un desastre.

Recordó que durante un terremoto de gran magnitud es frecuente la interrupción del suministro eléctrico, las telecomunicaciones y el acceso a internet, por lo que la preparación previa resulta determinante.

También explicó que cada edificio debe contar con puntos de reunión previamente establecidos y con personal responsable de verificar que todas las personas hayan evacuado de forma segura.

Al referirse a la capacidad sísmica del país, afirmó que la ciudad de Panamá sí puede experimentar un terremoto cercano a magnitud 7, debido a la existencia de fallas geológicas activas identificadas durante los estudios realizados para la ampliación del Canal de Panamá.

Incluso recordó que expertos internacionales estiman que el terremoto que destruyó Panamá La Vieja alcanzó aproximadamente una magnitud de 7.

No obstante, resaltó que Panamá cuenta con reglamentos estructurales modernos elaborados con el aporte de especialistas formados en universidades de California, una de las regiones con mayores exigencias en materia de construcción antisísmica.

Sin embargo, advirtió que la principal preocupación recae sobre las edificaciones antiguas construidas antes de la implementación de las normas antisísmicas adoptadas a partir de la década de 1980.

Un sistema de alerta temprana costaría 1.5 millones de dólares

El director del Instituto de Geociencias lamentó que Panamá todavía no disponga de un sistema de alerta temprana similar al que opera en países como México o Japón.

Explicó que para desarrollar esa tecnología se requeriría una inversión inicial aproximada de 1.5 millones de dólares destinada a la adquisición de los sensores, servidores, software especializado, sistemas redundantes y redes de transmisión de alta confiabilidad.

Según explicó, estos sistemas permiten enviar alertas apenas segundos antes de que las ondas sísmicas lleguen a las zonas pobladas, tiempo suficiente para activar sirenas, abrir puertas de emergencia, detener ascensores, cerrar válvulas de gas, interrumpir transmisiones de radio y televisión y facilitar que la población busque un lugar seguro.

«Esos segundos pueden salvar vidas», enfatizó el especialista, al sostener que la inversión resulta mínima cuando se compara con el valor de las personas que podrían sobrevivir gracias a un sistema de estas características.