Sectores afectados por la corrupción y la desigualdad deben formar parte de cualquier iniciativa constitucional
Ana María Pautt / La Verdad Panamá
La reforma a la Constitución Política mediante la convocatoria a una Asamblea Constituyente Paralela, establecida en el artículo 314 de la carta magna, toma calor con la iniciativa de varios grupos legitimados por el Tribunal Electoral para la consecución de las 551,564 firmas necesarias.
Para el diputado independiente, Juan Diego Vásquez, las iniciativas ciudadanas deben ser respetadas. Los cambios al Estado panameño son urgentes. “Yo soy partidario de cualquier iniciativa siempre que incluya a los sectores afectados por la corrupción y la desigualdad. No creo que los mismos que nos metieron al hoyo, puedan ahora sacarnos de el”.
El abogado Luis Fuentes Montenegro es del criterio de que la Constitución más temprano que tarde tiene que ser cambiada. Definitivamente es un texto que requiere adecuaciones urgentes.
Sostiene que existen tres sectores ante dicho tema constitucional, uno que plantea La Constituyente Originaria, con lo cual en el fondo se impulsa una ruptura jurídica constitucional de lo existente y un nuevo orden que no solo implica una nueva constitución, sino además, un naciente poder al frente desde una perspectiva jurídica formal, es decir: nuevo gobierno, nuevas composiciones en las estructuras de los órganos del Estado y por ende en las instituciones públicas.
Una segunda vertiente, es de rechazo actual a todo intento de cambio o renovación de la Constitución, y en consecuencia, parece preferir el status quo en general. Una tercera expresión, se manifiesta a favor de aprovechar la vía de la Constituyente Paralela que consagra la actual constitución, lo que implica una recomposición jurídica constitucional, más no así, ninguna ruptura del orden constitucional o de los poderes preconstituidos.
Observa Fuentes Montenegro que respecto a esta tercera vertiente que propugna por ese método plenamente constitucional para cambiar la actual constitución, coexisten grupos que lo avalan, pero con propósitos diferentes y contrapuestos, por ejemplo, algunos piensan que el cambio constitucional es para imponer la visión de un sector específico sobre toda la nación; otros grupos están claros que esa es una vía adecuada en estos momentos para caminar a la actual constitución.
El proceso de recolección de firmas acordado entre los partidos políticos panameñista, CD, el Colegio de Abogados y sectores independientes, no debe desestimarse ni subestimar, pues cuentan con la estructura y capacidad de poder reunir las firmas para que se cumpla con una Constituyente Paralela, agregó el jurista.

“Lo cierto es que ante la necesidad de un cambio constitucional que ciertamente se necesita, de un momento a otro se puede producir un fervor nacional que vea en dicho tema una vía de readecuaciones institucionales y entonces ese proceso de recolección de firmas sea imparable, pues por acumulación, el criterio de cambio constitucional se viene fortaleciendo”, concluyó.
Para el también abogado, Abdiel González, “lo ideal sería una constitución nueva, la actual no soporta más parches. Considero que no se debería requerir firmas para una asamblea constituyente a razón que hace años se requiere hacerlo. Pedir formas es entrar a dilatar y prolongar está necesidad. El tema de la paralela y una originaria es que está última sería lo mejor a los intereses de la nación”.
Por su parte, Alfonso Fraguela dijo a este medio que todo gira sobre el exceso de poder acumulado históricamente por los 3 poderes del Estado. Ejemplo de ello es La elección de Magistrados, y Diputados, los procesos para enjuiciarlos, entre otros temas que deben ser considerados puntualmente. Incluyendo la propia reforma constitucional.


