Sociedades panameñas aparecen en millonario escándalo hotelero del llamado “Príncipe Negro” en Colombia
Javier Collins Agnew
La Verdad Panamá
Un nuevo escándalo financiero internacional salpica a Panamá luego que investigaciones periodísticas y judiciales en Colombia revelaran que sociedades constituidas en territorio panameño fueron utilizadas para adquirir hoteles boutique de lujo vinculados al aristócrata europeo Henri de Croÿ, conocido en Europa como el “Príncipe Negro de las finanzas”.
La investigación, divulgada por medios colombianos como www.eltiempo.com señala que la Sociedad de Activos Especiales (SAE) y la Fiscalía colombiana tomaron posesión de cinco hoteles de lujo ubicados en Cartagena y Barú, en medio de un proceso por presunto lavado de activos y manejo irregular de capitales internacionales.
Entre los hoteles ocupados por las autoridades colombianas figuran Casa Barú, Casa Córdoba Estrella, Casa Córdoba Román, Casa Córdoba Cabal y Casa Córdoba Cuartel, propiedades que durante años operaron como exclusivos complejos turísticos frecuentados por visitantes de alto poder adquisitivo.
Panamá en el centro de la estructura corporativa
El elemento que ahora coloca a Panamá dentro del foco mediático internacional es la aparición de las sociedades panameñas Persoc Group Inc. y Falur Corp., las cuales habrían sido utilizadas para comprar varias de estas propiedades.
De acuerdo con las investigaciones citadas por medios colombianos, ambas empresas fueron constituidas en Panamá pocos meses después de la filtración internacional conocida como los “Dubái Papers”, una investigación que expuso presuntos mecanismos de ocultamiento patrimonial y evasión fiscal usados por millonarios europeos.
Según el reportaje, Persoc Group adquirió en una sola jornada las propiedades conocidas como Casa Estrella, Casa Román y Casa Cuartel, mediante operaciones realizadas ante la misma notaría y por montos considerados muy inferiores a su valor comercial real.
El mismo día, Falur Corp. compró la denominada Casa Cabal por aproximadamente 1.175 millones de pesos colombianos. Posteriormente, Persoc Group también adquirió Casa Barú, un resort de aproximadamente 12 mil metros cuadrados frente al mar, por una cifra que investigadores consideran irrisoria frente al verdadero valor del inmueble.
Las investigaciones señalan que el nombre de Henri de Croÿ no aparece formalmente en varias de las escrituras, aunque sí figuran personas y estructuras relacionadas con su entorno empresarial y familiar.
¿Quién es el llamado “Príncipe Negro”?
Henri de Croÿ pertenece a una familia aristocrática franco-belga y desde hace años es objeto de investigaciones financieras en Europa.
La prensa belga comenzó a llamarlo el “Príncipe Negro” desde inicios de los años 2000, luego de ser vinculado a uno de los mayores casos de fraude fiscal investigados en Bélgica.
Las autoridades europeas sostienen que presuntamente utilizó complejas estructuras empresariales en jurisdicciones offshore para ocultar fondos y mover capitales fuera del radar tributario.
En 2012 fue condenado en Bélgica a una pena de prisión suspendida, aunque posteriormente fue absuelto en apelación en 2015. Sin embargo, nuevas filtraciones financieras internacionales volvieron a colocarlo bajo investigación años después.
Hoteles, lujo y capitales opacos
El caso ha provocado enorme repercusión en Colombia debido al impacto reputacional que podría tener sobre el boom hotelero de Cartagena, ciudad donde durante los últimos años ingresaron fuertes inversiones extranjeras en proyectos turísticos de lujo.
Columnistas y analistas colombianos advierten que el escándalo podría abrir una caja de Pandora sobre el origen de ciertos capitales que llegaron al sector inmobiliario y hotelero de la ciudad amurallada.
La Fiscalía colombiana sostiene que las medidas cautelares buscan evitar que activos presuntamente ligados a operaciones ilícitas continúen generando ganancias dentro del sistema económico colombiano.
Panamá vuelve a aparecer en investigaciones offshore
Aunque hasta el momento no existe señalamiento oficial contra autoridades panameñas, el caso vuelve a colocar a Panamá dentro del debate internacional sobre el uso de sociedades offshore en operaciones inmobiliarias y financieras transnacionales.
Las investigaciones periodísticas sostienen que varias de las adquisiciones también involucraron empresas registradas en Islas Vírgenes Británicas y Emiratos Árabes Unidos, formando una red internacional de sociedades utilizadas para manejar bienes millonarios.
El caso continúa bajo investigación por parte de las autoridades colombianas y europeas.


