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“Ya estamos embarrados”: el conflicto Estados Unidos – Venezuela empieza a salpicar a Panamá advierte Camargo

Javier Collins Agnew
La Verdad Panamá

La crisis dejó de ser un ruido lejano: las sanciones de Washington ya alcanzaron a un panameño y a varios barcos con bandera del istmo, arrastrándolos al mismo paquete de medidas contra la red petrolera del régimen de Nicolás Maduro.

Ese golpe, advierte el analista de defensa y seguridad, mayor (r) Felipe Camargo, es la prueba más clara de que “Panamá ya está embarrada” en el conflicto armado que escala en el Caribe entre Estados Unidos y Venezuela, ahora enredado también por el respaldo público del presidente colombiano Gustavo Petro a Caracas y a la idea de “refundar la Gran Colombia”.

El analista lanzó una advertencia frontal: Panamá ya está siendo impactada por el conflicto geopolítico que escala entre Estados Unidos y Venezuela, mientras el presidente colombiano Gustavo Petro “cierra filas” con Nicolás Maduro en torno a la idea de “refundar la Gran Colombia”.

Según Camargo, “el Caribe entró en estado de guerra caliente” con el desarrollo de la operación militar estadounidense Lanza del Sur, y esta nueva arquitectura de seguridad hemisférica coloca al istmo, por su canal, su posición estratégica y su rol financiero en el centro de la presión.

“Ya nos embarraron”, dijo sin rodeos.

Panamá ya está dentro del conflicto”

Camargo sostiene que la intervención militar de EE. UU. contra el régimen de Maduro ya tiene repercusiones directas en Panamá, luego de que Washington incluyera a “un panameño y barcos de bandera panameña” dentro de las sanciones contra petroleros vinculados a Caracas.

“Ya nos está impactando. Meten a panameños y barcos panameños en la intervención de guerra caliente en Venezuela. Estamos involucrados aunque no queramos”, advirtió el mayor retirado.

A su juicio, el país queda atrapado entre dos polos de presión:
Petro–Maduro por un lado, y Estados Unidos por el otro.

“Ahora estamos sometidos a la presión de Petromaduro y de los Estados Unidos. Esa es la amenaza interna para Panamá”, afirmó.

La jugada de Petro y el riesgo sobre la frontera panameña

El mayor Camargo se refirió también al discurso de Gustavo Petro, alineado con Maduro, donde el mandatario colombiano llamó a “refundar la Gran Colombia”.

“Lo que veo con ese discurso es riesgo directo para Panamá. Los objetivos estratégicos de Estados Unidos son Colombia y Venezuela… y nosotros quedamos como el eslabón más débil”, explicó.

Recalcó que la única frontera terrestre entre los escenarios de mayor tensión, Colombia y Venezuela y un territorio estable del hemisferio es Panamá, lo que convierte al Darién en potencial zona de desestabilización.

“Sí tenemos riesgo de desestabilización en nuestra frontera colombo–panameña”, subrayó.

La doctrina de EE. UU. y el rol del Canal

Camargo recordó que, desde la óptica estadounidense, el control del hemisferio occidental es esencial:

1. EE. UU. no puede ser potencia mundial sin dominar su continente.

2. La doctrina de seguridad actual divide la región en “amigos y enemigos”.

3. El Canal de Panamá es espacio vital, pieza central en la estrategia de seguridad nacional de Washington.

4. En el Caribe existe ya un “estado de guerra caliente”.

En ese tablero, dice, Panamá sigue bajo lo que el general Omar Torrijos llamó “el paraguas defensivo del Pentágono”.

Sanciones y efectos colaterales

El analista también advirtió que la designación de organizaciones como “terroristas extranjeras” (FTO) y la aplicación del lawfare por parte de EE. UU. abren un abanico de acciones ofensivas contra actores estatales o privados que apoyen directa o indirectamente a los sancionados.

“Cualquier persona, gobierno o entidad que preste apoyo material o recursos puede ser objeto de sanciones severas”, sostuvo.

Camargo mencionó recientes filtraciones de supuestos reportes de inteligencia divulgados en medios, las cuales, según él, forman parte de operaciones destinadas a “desestabilizar a gobiernos aliados”.

Advertencia final: priorizar la patria, no los negocios

El mayor retirado enfatizó que, en tiempos de escalada militar, hacer negocios con actores vinculados a gobiernos considerados amenazas se convierte en un riesgo directo para la seguridad nacional panameña.

“Defender la patria significa no hacer negocios con los enemigos de tu socio estratégico”, sentenció.

“Hay que priorizar los intereses nacionales y el bien común, no los beneficios económicos de élites transitorias», aseguró.