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Empresarios rechazan aumento en descuentos: choque frontal entre restaurantes y jubilados

Javier Collins Agnew / La Verdad Panamá

Una propuesta legislativa para aumentar los descuentos a jubilados encendió la furia del sector gastronómico, que acusa a los diputados de improvisar leyes “sin sentido ni consulta”.

Al frente del reclamo, Domingo de Obaldía, directivo de la Asociación de Restaurantes de Panamá, lanzó un mensaje claro: “Esto tiene que parar. No se puede seguir castigando al sector privado con más descuentos obligatorios”.

Según De Obaldía, el proyecto surgió de manera sorpresiva. “Nos enteramos por casualidad el viernes, porque la presidenta de la Asociación de Hoteles nos avisó”.

El dirigente empresarial aseguró que cuando hizo las averiguaciones se enteró de la existencia de tres anteproyectos distintos, todos con cifras diferentes. “No entiendo a los legisladores; si van a afectar a tantos sectores, lo mínimo era invitarnos”.

De Obaldía asegura que ninguno de los gremios fue consultado y que la medida podría empujar a la quiebra a cientos de pequeños restaurantes y fondas en todo el país.

“Esto va a disparar los precios del menú. Los costos suben para todos, y el bolsillo del panameño de a pie será el primero en resentirlo”.

Los jubilados defienden su derecho

Para Guillermo Cortés, dirigente de jubilados y pensionados, los comerciantes exageran. Asegura que su propuesta no cerrará ningún local, sino que incluso podría aumentar las ventas y la ocupación hotelera.

“Es un proyecto en donde el descuento en comidas es 100 % deducible. No se va a perder empleo; al contrario, se venderá más comida”, afirmó.

Cortés también instó a los jubilados a exigir la factura y denunciar irregularidades ante la Acodeco. “El comerciante debe ser honesto. Si no aplica el descuento correcto, hay que multarlo. Las multas fortalecerán los fondos para adultos mayores”, explicó.

Restaurantes en alerta roja

La Asociación de Restaurantes ve el proyecto como una amenaza directa al pequeño empresario, especialmente en el interior del país.

“No es el momento, ni nunca será el momento”, insistió De Obaldía. “El Gobierno no puede imponer descuentos que inventó hace 35 años y seguir aumentando el peso sobre quienes generan empleo”.

750 afiliados en alerta

La Asociación de Restaurantes agrupa unas 750 empresas afiliadas, dentro de un universo nacional que supera los 4 000 establecimientos.

Todos, según De Obaldía, están preocupados por el impacto que la iniciativa podría generar en sus finanzas.

Fondas, hoteles y franquicias en la misma cuerda

El gremio hotelero también comparte la alarma. Según De Obaldía, el proyecto contempla elevar los descuentos de 25 % a 35 % en restaurantes, y de 15 % a 25 % en franquicias, mientras los hoteles podrían verse forzados a otorgar hasta 50 % de rebaja.

“Un carnaval de descuentos”

El dirigente, que también es jubilado, pidió sensatez a los diputados. “Hay que parar este carnaval de intenciones. No se puede seguir inventando descuentos sin analizar el impacto económico. Así no se construye país”, reclamó.

Para él, las autoridades deben concentrarse en promover políticas que generen empleo y productividad, en lugar de “seguir asfixiando” a los empresarios.

El otro lado de la mesa

Mientras el sector privado alza la voz, los jubilados defienden la propuesta como un acto de justicia social.

Guillermo Cortés, dirigente de jubilados y pensionados, aseguró que los comerciantes no tienen de qué preocuparse:

Cortés sostiene que muchos negocios no aplican correctamente los descuentos y que, en ocasiones, “meten su gol” al cliente.

Además, adelantó que el gremio espera reunirse en los próximos meses con el ministro de la Presidencia para discutir un ajuste en las pensiones, lo que aumentaría el poder adquisitivo de este sector.

Entre la economía y la sensibilidad social

El debate enfrenta dos visiones irreconciliables: la empresarial, que reclama estabilidad, y la social, que exige compensación ante el alto costo de vida.

Ambos bandos apelan a la razón, pero lo que está en juego son los números: quién paga la cuenta del beneficio.

El empresario fue categórico al señalar su esperanza de que la iniciativa no avance más allá de la comisión.

“Espero que esto muera donde tiene que morir, porque el país no lo va a aguantar”, advirtió.

Pidió además a los legisladores “llamar a los sectores involucrados” antes de presentar proyectos que afecten al aparato productivo nacional.

El proyecto aparece en medio de una economía que aún busca estabilizarse tras los efectos de la pandemia y la inflación.

Los restaurantes alegan que ya enfrentan altas cargas impositivas, incrementos salariales y de insumos, por lo que cualquier nueva obligación legal podría ser el golpe final.