Abogados destrozan proyecto que pretende mantener al reo de por vida en las cárceles: diputada quiere botar la llave de las celdas
Javier Collins Agnew
La Verdad Panamá
El anteproyecto presentado por la diputada Ariana Coba, que propone establecer la cadena perpetua en Panamá para crímenes atroces como asesinatos múltiples o extracción de órganos y decapitaciones ha encendido un intenso debate jurídico sobre su viabilidad y sus implicaciones éticas, sociales y constitucionales.
Tres reconocidos abogados alzaron su voz y coincidieron en algo: el sistema penitenciario panameño no está preparado ni moral ni estructuralmente para soportar una pena de por vida.
“La cadena perpetua perfeccionará el crimen”, advierte Nora Santa
La abogada Nora Santa fue contundente: “Panamá no capacita ni rehabilita a nadie en las cárceles. Puedes contarlos con los dedos de una mano”, dijo al cuestionar la funcionalidad del sistema penitenciario actual.
Recordó que el artículo 28 de la Constitución Nacional establece que el sistema penitenciario debe basarse en la rehabilitación y resocialización, un mandato que “no se cumple bajo ninguna circunstancia”.
Santa fue más allá: “El sistema penitenciario no cumple ni con el decreto que regula los beneficios de los reos. Hay detenidos con cinco o seis años sin ser evaluados ni clasificados, cuando la ley exige hacerlo cada seis meses. No hay psicólogos, no hay trabajadores sociales, no hay rehabilitación real.”
En su diagnóstico, imponer cadena perpetua sería como encerrar dinamita en un cuarto cerrado: “Si ya tenemos pandillas y crimen organizado controlando desde las cárceles, imagina qué puede hacer alguien que no tiene nada que perder. No hay nada más peligroso que un ser humano sin esperanza.”
También arremetió contra la desigualdad en la justicia panameña: “Aquí se juzga al hijo de la cocinera y al de la planchadora, pero los ricos siguen libres. Las leyes están, lo que faltan son jueces y magistrados valientes que las hagan cumplir.”
Roberto Moreno: “La cadena perpetua es la confesión del fracaso del Estado”
El exfiscal Roberto Moreno calificó la propuesta como un retroceso civilizatorio: “Imponer cadena perpetua es admitir que el Estado fracasó en su misión de cambiar a quien delinque y devolverlo a la sociedad como un ciudadano de bien.”
Según Moreno, la idea de que las penas previenen los delitos es una reliquia medieval. “En el siglo XVII, cuando quemaban en la hoguera a los acusados, el castigo servía para intimidar al pueblo».
Destacó que el delincuente no lee la Gaceta Oficial ni está pendiente de si aumentaron tres o diez años a una pena. Además, confía en la incapacidad del sistema y apuesta a que no será condenado.
Para Moreno, la raíz del problema está en la desigualdad social y educativa, no en la dureza de las sanciones: “Los delitos se reducen con educación, trabajo y una distribución más justa de la riqueza, no con más barrotes.”
Víctor Chan Castillo: “Es vivir para verte morir”
Por su parte, el abogado Víctor Chan Castillo sostuvo que la cadena perpetua “es lo mismo que la pena de muerte, solo que vives para verte morir”.
El jurista cuestionó el traslado acrítico de modelos penales extranjeros: “Hay gente que quiere traer leyes de otros países que no se ajustan a nuestra cultura ni a la sociología del panameño».
Chan coincidió con sus colegas en que Panamá carece de una política criminal seria, con cárceles que no clasifican a los detenidos y sin personal capacitado para rehabilitarlos.
“No tenemos psicólogos, trabajadores sociales ni recursos humanos adecuados. Por eso el artículo 28 de la Constitución, que se basa en la seguridad y la rehabilitación, es letra muerta.”
El abogado cerró con una advertencia: “La cadena perpetua no resolverá nada. El remedio no está en castigar más, sino en fortalecer el sistema, aplicar políticas de rehabilitación reales y definir con precisión qué delitos merecen sanciones ejemplares.”
Un debate que apenas comienza
El anteproyecto de ley, que modifica los artículos 52 y 132 del Código Penal, fue enviado a la Comisión de Gobierno de la Asamblea Nacional para su discusión.
Entre sus objetivos está castigar con cadena perpetua homicidios cometidos con métodos especialmente crueles como decapitaciones, mutilaciones, asfixia o extracción de órganos, bajo el argumento de que las penas actuales de hasta 50 años no son proporcionales a la gravedad de ciertos crímenes.
Sin embargo, las advertencias de los juristas son claras: sin un sistema penitenciario funcional, sin rehabilitación y sin justicia equitativa, la cadena perpetua sería más una venganza institucional que una solución al delito.
Como concluyó el exfiscal Roberto Moreno, “imponer cadena perpetua es admitir que el Estado ha fracasado en su misión de cambiar al ser humano. No corrige al criminal, solo maquilla la incapacidad del propio Estado para prevenir el crimen.”


