Crisis en colegios particulares: más de 19 planteles cerrarán este año por morosidad y regulación asfixiante
Javier Collins Agnew / La Verdad Panamá
El sector educativo particular vive una de sus peores crisis en décadas. A pocos meses de cerrar el año lectivo, más de 19 colegios privados podrían cerrar y al menos 25 más se preparan para hacerlo en 2026, advirtió Adriano Ferro, abogado, directivo de la Asociación de Escuelas Particulares de Panamá y miembro de la Cámara Nacional de Educación e Innovación.
Según Ferro, la situación obedece a una mezcla explosiva de morosidad, regulación confusa y decisiones legislativas que asfixian la gestión administrativa de los planteles.
“Se pretende convertir a los padres de familia en socios sobre la toma de decisiones en los aumentos de matrícula y mensualidad. Es un sistema muy complicado, porque interviene directamente en la sostenibilidad y en la inversión del colegio”, explicó el dirigente gremial.
El proyecto establece que los incrementos solo podrían realizarse cada tres años y requerirían el aval de dos terceras partes de los padres de familia.
“Eso es prácticamente inviable, porque ningún servicio privado puede funcionar con los clientes decidiendo cuánto cuesta operar.”
La comparación que duele
“Imagínese que los pacientes del Hospital San Fernando se reúnan y decidan los precios de los procedimientos médicos. Sería insostenible”.
El abogado recordó que ya existe un marco regulatorio vigente, el Decreto 601 del Ministerio de Educación (Meduca), que define los pasos para justificar aumentos: una reunión formal con los padres de familia, la presentación de los fundamentos financieros y el levantamiento de un acta oficial.
Sin embargo, señaló que la aplicación de la Ley 245, que prohíbe suspender clases o negar certificaciones a estudiantes cuyos padres no pagan, ha generado un efecto devastador en la sostenibilidad de los centros.
“Actualmente, entre el 50% y 60% de los padres de familia mantienen morosidad en sus pagos. Estamos financiando anualidades completas con dinero que nunca llega. Hay padres que solo pagaron la matrícula y ni un solo mes más”, lamentó Ferro.
Educación privada en jaque
El cierre de colegios no solo pone en riesgo empleos y servicios, sino que amenaza con saturar un sistema público que ya está colapsado.
“En los últimos cinco años, más de 25 mil estudiantes han migrado del sector privado al público, y las escuelas estatales no tienen capacidad para recibir a más”, precisó el representante del gremio.
Ferro recalcó que no se trata de privilegiar la educación privada, sino de preservar su aporte al país.
“Los colegios particulares gradúan jóvenes con dominio de idiomas, tecnología y pensamiento crítico. En la educación pública, muchos centros ni siquiera cuentan con laboratorios de computación”, afirmó.
El dirigente advirtió que el Estado debe reconsiderar las propuestas de regulación y establecer mecanismos de apoyo o incentivos que eviten la quiebra progresiva de los colegios.
“Si la educación privada desaparece, la pública no podrá absorber la demanda, y eso afectará directamente el futuro académico del país”, concluyó Ferro.


