Cuando el monte frena la justicia: el caso Ramos Tuñón entra en su fase más turbia
Javier Collins Agnew
La Verdad Panamá
La diligencia fiscal que debía realizarse esta semana en la finca del exdiputado coclesano Daniel Ramos Tuñón terminó en un episodio que ni el guion más absurdo habría previsto: la maleza crecida impidió que los peritos identificaran linderos y puntos necesarios para la inspección.
Y no fue un simple descuido. Según el abogado querellante José Antonio Moncada, representante de Manuel Esteban Mosquera, el denunciante y dueño legítimo del terreno colindante, la situación fue “intencionalmente provocada” para frustrar la labor del Ministerio Público.
A Ramos Tuñón se le notificó la diligencia con meses de anticipación. Pese a ello, la propiedad quedó abandonada a su suerte, cubierta por un pajonal que hizo imposible avanzar. Resultado: inspección pospuesta y nuevas dudas sobre el comportamiento procesal del exdiputado perredista.
Un caso viejo que sigue creciendo como la maleza
El conflicto entre Ramos Tuñón y Mosquera no es nuevo. La Verdad Panamá lo ha documentado desde que salió a la luz que, presuntamente, el exdiputado habría fingido la identidad del dueño del terreno contiguo para alterar puntos de colindancia y beneficiarse.
Ese fue el origen del proceso por falsedad, usurpación de tierras y otras conductas que la querella califica como altamente irregulares.
Incluso se denunció que Mosquera habría sido presionado e intimidado por intermediarios vinculados al exdiputado.
A partir de ahí, el litigio se volvió una madeja cada vez más densa. Dentro del expediente reposa otro elemento que llamó la atención pública.
La finca que Ramos Tuñón adquirió por B/.600 terminó hipotecada por B/.102,000, primero con Metrocredit y luego cedida a Central Financiera.
Para la parte querellante, ese movimiento financiero merece una revisión detallada por parte de otras autoridades.
Planos que no cuadran y un terreno que no se puede revisar
Moncada advirtió que Ramos Tuñón entregó planos cuyos puntos no podían verificarse durante la diligencia.
No solo por dudas sobre su autenticidad, señaló el abogado, sino porque el pajonal simplemente impedía ver el terreno real.
De ahí la sospecha de que el abandono fue deliberado: un terreno cubierto de maleza es el mejor escenario para que los peritos no puedan confirmar ni descartar nada.
La Fiscalía deberá ahora reagendar la inspección. Un trámite que podría haberse resuelto la semana que recién finaliza, pero que nuevamente se aplaza.
“A un influencer lo sientan rápido. A un exdiputado, no”
En declaraciones previas, Moncada ha cuestionado loz que denomina “justicia selectiva”.
Recordó que en otros casos como el de un influencer investigado por presunto lavado de dinero y estafa, el sistema judicial actuó con notable velocidad.
“Pero cuando se trata de un exdiputado del PRD, pareciera que se permiten maniobras para retrasar todo”, dijo.
Este nuevo capítulo, con una finca convertida en un muro vegetal contra la justicia, refuerza su crítica: el proceso avanza, pero como la tortuga.
Un terreno en disputa que sigue dando más preguntas que respuestas
La causa penal no solo involucra títulos, linderos y supuestas falsedades. También arrastra un patrón que se repite en muchos litigios de tierras compras baratas, hipotecas altas, documentos cuestionados, procesos civiles iniciados sin el verdadero dueño, y ahora, obstáculos físicos para impedir una inspección.
Sin testimonios nuevos ni elementos externos, solo con los documentos del caso, las declaraciones de la querella y lo ya revelado por este medio, el cuadro es claro: hay un proceso que no fluye, y cada retraso beneficia exclusivamente al señalado.
La maleza seguirá creciendo y las dudas también
La reprogramación de la inspección es apenas un episodio más en un caso donde la naturaleza se volvió aliada involuntaria de la dilación.
Mientras la Fiscalía intenta reagendar, la finca permanece en el centro del debate: ¿por qué un exdiputado deja que un terreno clave para su defensa se convierta en jungla?
La respuesta, por ahora, está sepultada bajo el pajonal.
Lo único cierto es que, en este caso, la maleza no solo cubre tierra: también cubre certezas.


