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Denuncian discriminación racial contra estudiantes del Colegio Abel Bravo por uso del cabello afro y rizado

Javier Collins Agnew
La Verdad Panamá

Dos estudiantes afrodescendientes del Colegio Abel Bravo, en la provincia de Colón, denunciaron presuntos actos de discriminación racial por parte de la administración del plantel, relacionados con el uso de su cabello natural y el derecho a portar el uniforme escolar en igualdad de condiciones durante el año lectivo 2026.

Se trata de Kelvin Pinilla (16 años) y Maykel Góndola (17 años), quienes aseguran haber sido objeto de restricciones, citaciones y presiones que consideran arbitrarias y con sesgo racial.

Caso Kelvin

“Vivimos una situación de discriminación racial por nuestro cabello. Primero se nos permitió, pero después nos prohibieron portar el uniforme como cualquier otro estudiante, solo por nuestra apariencia y por usar nuestro cabello afro con orgullo”, expresó.

El estudiante explicó que tras acudir a la dirección por un reclamo de notas, el subdirector le indicó que no podía seguir usando el uniforme y que debía asistir con ropa particular por el tiempo que restaba del año escolar 2025.

“La única opción que me dieron fue no portar más el uniforme. Es decir, me castigaron por cómo luzco, no por mi conducta académica”, sostuvo.

La situación tomó notoriedad durante una manifestación estudiantil dentro del colegio, donde alumnos protestaban por la destitución de docentes, el deterioro de la infraestructura y otros problemas internos.

En medio de la protesta, su caso fue asumido por los propios estudiantes como ejemplo de presunto racismo institucional.

“Muchos compañeros se identificaron. Tal vez no pasaron por lo mismo, pero sí por situaciones similares, sobre todo estudiantes con piel oscura o cabello afro”, relató Pinilla.

Caso Maycol

Por su parte, Maykel Góndola indicó que su situación comenzó tras las manifestaciones estudiantiles que reclamaban que le fuera respetado los derechos de Kelvin y que cese la discriminación racial en el plantel.

Maykel tras participar en las protestas recibió una llamada de atención por el uso  de su cabello rizado y su madre fue citada a una reunión que terminó siendo irregular.

“Mi mamá fue a la citación y la directora nunca llegó. Perdió casi tres horas de trabajo. Luego agendaron otra reunión en octubre y ahí hablamos del tema del cabello y la identidad cultural”, explicó.

En ese encuentro se planteó la posibilidad de que alguien orientara a la administración sobre el respeto a la identidad afrodescendiente, pero la reunión no se concretó.

“Me dijeron que mi cabello rizado no era aceptable y que no tenía derecho a expresar mi identidad cultural dentro del colegio”, denunció.

Góndola señaló que junto a Pinilla acudieron a la sede regional del Ministerio de Educación (Meduca), donde recibieron la burla y mofa de las autoridades.

“Cuando fuimos al Meduca, la directora regional Rosa Martínez y el supervisor Martín De Hoyos se rieron de nosotros. A mí me preguntaron cuándo cumplía 18 años, como insinuando que después ya no tendría derecho a estar en el colegio”, afirmó.

Maykel cumple la mayoría de edad en septiembre de 2026 y se le comunicó que en esa fecha cuando cumpla la mayoría de edad, aunque curse su último año de estudios es decir sexto año, podría ser expulsado del colegio.

“Todos cumplimos 18 años de edad en algún momento de su último año de estudios secundarios. ¿Cómo me van a sacar del colegio cuando ya voy terminando el segundo trimestre? Eso no tiene lógica”, sostuvo visiblemente indignado.

También indicó que en Meduca les pidieron separar las denuncias, pese a que ambos casos están directamente relacionados.

Respuesta del plantel
La directora del Colegio Abel Bravo, Leticia Paddy de Holder, habría señalado, según los estudiantes, que no podía ser racista porque tiene ascendencia afrodescendiente. No obstante, los jóvenes consideran que ese argumento no justifica el trato recibido.

“Decir que tiene familiares afro no borra lo que vivimos. Nosotros solo pedimos respeto y que se nos trate igual que a todos”, enfatizaron.

Buscan apoyo

Ambos estudiantes indicaron que buscan respaldo legal, social y mediático para que su situación sea evaluada por las autoridades educativas y por instancias de derechos humanos.

“No estamos pidiendo privilegios. Estamos pidiendo igualdad”, coincidieron.

El caso vuelve a encender el debate sobre la discriminación racial en los centros educativos panameños y el respeto a la identidad cultural de los estudiantes afrodescendientes.

Mientras ello ocurre, a Kelvin y Maykel se les ha negado la matricula en el plantel para el año lectivo 2026 que está por iniciar, aunque solo podrán ser admitidos si dejan de usar su cabello natural afro y rizado.

En caso de que no acepten la decisión de adecuar el cabello, entonces pueden ser recibidos pero acudiendo durante todo el año en ropa particular y no utilizando el uniforme del plantel porque a juicio de la dirección sus cabellos deshonran y manchan el prestigio del colegio Abel Bravo.

En los próximos días los estudiantes acudirán al Ministerio de Educación en Panamá para seguir con sus reclamos.