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Día del trabajador en medio de  un desastre  laboral que no augura  mejores días para miles de familias

Wendy Guevara / La Verdad Panamá

Un año más celebrando el día del trabajador en Panamá con un escenario desalentador en medio de múltiples protestas que exigen  mejores oportunidades, además de una reactivación económica que genere ingresos cónsonos con el alto costo de la vida que se presenta  el país.

La potenciación de la crisis económica  que ha derivado de diversos factores en los últimos años, entre ellos, la pandemia y el aumento del combustible, ha generado un desequilibrio alarmante entre el sector trabajador de la sociedad.

Los trabajadores de entidades como  ASEO, IDAAN, SUNTRACS, futbolistas en Panamá, transportistas; son algunos de los que se han levantado en manifestaciones, protestas o paro de labores exigiendo mejoras salariales o mejores condiciones laborales, dejando en evidencia la mala administración o bien, la falta de igualdad de oportunidades que existe en el país.

Sin embargo, la desigualdad laboral no es el único tema  también la informalidad de empleos y  el desempleo son temas en ascenso que piden a gritos una pronta solución o alternativa que reduzca el índice de informalidad que ataca directamente a la Caja del Seguro Social y con ello, la derivación de mayores problemas sociales.

A dos años de  la pandemia del Covid-19 y a pesar del control de esta por parte de las autoridades sanitarias,  muchos ciudadanos  se han visto obligados a cerrar sus establecimientos o emprendimientos por falta de solvencia económica, aunado a los altos costos de diferentes productos y alimentos a causa del aumento de combustible por factores externos como el conflicto entre Ucrania y Rusia.

Panamá, según la  CEPAL, en sus proyecciones de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) para este 2022 se posicionará en un 6.3% , siendo el país con mayor crecimiento de Centro América, pese a eso, sectores como el turismo que tuvo una fuerte caída en el 2022, aun no muestran signos alentadores de una recuperación eficaz que genere un importante porcentaje de plazas de empleos.

Según declaraciones de la Ministra de Trabajo, Doris Zapata,   en Panamá la informalidad en los empleos representa un 47%, creciendo ésta un 4.2% durante el periodo de pandemia.

Asimismo, el desempleo en el país se sitúa en un 11.3 %  afectando más a los jóvenes y mujeres , ya que la participación laboral femenina se sitúa en un 11.8 % y para la población juvenil  en un 21,3 %.

El abogado Victor Manuel Collado, del Consejo Nacional de Trabajadores Organizados (CONATO), expresó  a La Verdad Panamá,  que el escenario laboral es devastador, siendo la  pandemia el fenómeno no esperado ni querido que arrasó con todo lo normal que se conocía, centrando sus afecciones en  la pérdida de empleo, pérdida y desmejoramiento salarial; resaltando que, aun no existen condiciones para recuperar los niveles prepandemia, por lo que el desastre laboral continuará caracterizado por desigualdades y salarios indecentes.

La informalidad es la nueva normalidad; la necesidad de recursos para subsistir lanzó a las calles y al emprendimiento, a los que quedaron sin trabajo o con salarios disminuidos. La gente joven que quiso entrar al mercado laboral,  encontró el camino bloqueado, si se detiene, aumenta o decrece la informalidad laboral, eso depende de varios factores, aseveró.

Según el Abogado, para que Panamá muestre signos de recuperación ante el desempleo y la informalidad, se requiere de un diálogo social amplio y auténtico, trabajar en una institucionalidad estable, ofrecer un sistema de justicia confiable, castigar ejemplarmente la corrupción y abrir oportunidades reales y viables a la juventud.

Otro aspecto importante recae en la creación de condiciones confiables para la inversión extranjera, la desburocratización de la administración pública, así como la eliminación del “fetichismo” sobre que aprobar una Ley es siempre la salida deseable a los problemas, según señaló Collado.

Para Collado, la pandemia es una excusa ante diferentes factores y puso en evidencia, la existencia de una política laboral cobarde ya que no se han realizado esfuerzos para frenar las injusticias y  la impunidad de estas desde marzo del 2020.