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La violencia ya forma parte de la vida cotidiana: desigualdad y exclusión son factores determinantes, advierte sociólogo

Javier Collins Agnew / La Verdad Panamá
El sociólogo José Lasso advirtió sobre el creciente deterioro de la seguridad ciudadana en Panamá y cuestionó los millones de dólares que el Estado ha destinado a consultorías internacionales, pese a que la Universidad de Panamá cuenta con capacidad y estudios propios para orientar políticas públicas en la materia.
“Se contratan expertos extranjeros para analizar problemas que la propia universidad ha estudiado durante años”, señaló Lasso. Explicó de la existencia de investigaciones científicas, sobre todo en temas de seguridad ciudadana, desarrolladas desde hace más de 15 años.
El especialista recordó que distintos gobiernos han intervenido con estrategias fragmentadas y sin continuidad, lo que ha derivado en una peligrosa normalización de la violencia.
“Desapariciones, homicidios, violencia intrafamiliar, robos y hurtos se han convertido en parte de la vida cotidiana, y eso es precisamente lo más alarmante”, enfatizó.
Lasso recordó que durante la administración de Ricardo Martinelli, se formularon estrategias integrales de seguridad ciudadana. Sin embargo, dijo que las políticas elaboradas con participación de expertos nacionales quedaron archivadas, y se ha insistido en un enfoque estrictamente policial.
“Reducir la seguridad ciudadana a un tema de policía es un error. Hay factores estructurales previos que generan el crimen: desigualdad, exclusión, falta de oportunidades y una educación que no prepara ciudadanos críticos ni solidarios”, sostuvo.
El sociólogo subrayó que la inseguridad está directamente vinculada a la falta de oportunidades y al abandono de sectores vulnerables, donde el crimen organizado y el narcotráfico “llenan el vacío del Estado”.
El trasfondo de la inseguridad
El sociólogo José Lasso considera que el actual panorama de criminalidad en Panamá es el resultado de una cadena de políticas inconclusas que se han venido acumulando sin ejecución efectiva.
Recordó que durante el gobierno de Martín Torrijos se formuló la primera Política Criminológica Nacional, seguida por la Estrategia de Seguridad Ciudadana de la administración de Ricardo Martinelli, y posteriormente una segunda versión bajo Juan Carlos Varela, pero “todas quedaron en papel”.
“Cada gobierno crea documentos, estrategias y leyes que después se guardan en los archivos del Estado. Se acumulan diagnósticos, pero no hay continuidad ni voluntad de aplicación”, lamentó.
Lasso explicó que este vacío institucional ha permitido que la violencia se reproduzca en los barrios más golpeados por la desigualdad.
“Cuando el Estado no llega, el crimen organizado ofrece lo que el sistema no da: dinero, sentido de pertenencia y falsas oportunidades a nuestros jóvenes”, expresó.
El académico destacó que la raíz del problema no se limita a la falta de policías, sino que responde a familias disfuncionales, abandono estatal y una educación que ha perdido su enfoque en valores y pensamiento crítico.
“Hoy tenemos niñas criando niñas, abuelas criando nietos, padres ausentes, madres con adicciones… y un sistema educativo que forma para producir, no para pensar”, agregó.
Para Lasso, revertir este deterioro requiere una política integral de seguridad ciudadana, con participación de los gobiernos locales, instituciones educativas y comunidades.
“Sin atender las causas sociales del delito, cualquier operativo será solo un calmante temporal”, advirtió.
Finalmente, subrayó que el Estado tiene la obligación constitucional de garantizar las condiciones materiales para que la familia cumpla su rol socializador, y que sin ello “la violencia seguirá repitiéndose generación tras generación”.