Nueva estrategia de seguridad regional podría surgir tras reunión convocada por Donald Trump
Javier Collins Agnew
La Verdad Panamá
Las discusiones que sostendrán varios mandatarios del hemisferio en una reunión convocada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, podrían abrir el camino hacia nuevas políticas de seguridad regional para enfrentar el avance del crimen organizado, el narcotráfico y las pandillas en América Latina.
El encuentro se realizará en la ciudad de Miami y forma parte de los esfuerzos de Washington por analizar el deterioro de la seguridad en varios países del continente y explorar mecanismos de cooperación entre los gobiernos de la región.
El presidente de Panamá, José Raúl Mulino, confirmó que participará en el encuentro, donde se analizarán los desafíos que representa el crimen organizado para los países del hemisferio occidental y las posibles estrategias de cooperación regional.
En ese escenario, Panamá aparece como un país estratégico dentro del esquema de seguridad hemisférica debido a su posición geográfica, su papel como punto de conexión entre Norte y Sur y el tránsito marítimo que atraviesa su territorio.
El experto en seguridad nacional Felipe Camargo, exmayor de las desaparecidas Fuerzas de Defensa de Panamá, considera que estos encuentros internacionales pueden marcar el inicio de nuevas políticas regionales en materia de seguridad impulsadas desde Washington.
“Panamá es clave para la estabilidad del hemisferio por su posición estratégica entre Norte y Sur y por el tránsito marítimo”, explicó.
Camargo señaló que, al igual que ocurrió durante la Guerra Fría con las doctrinas de seguridad impulsadas por Estados Unidos para enfrentar el comunismo, el escenario actual podría dar paso a una estrategia regional enfocada en combatir el narcotráfico y las pandillas.
“Aquella doctrina de seguridad nacional que se aplicó durante la Guerra Fría fue para enfrentar el comunismo. Ahora el objetivo es enfrentar a los narcos”, sostuvo.
Camargo señaló que el fenómeno de las pandillas y las redes del crimen organizado representa un desafío importante para la seguridad en Panamá y que el Estado enfrenta retos institucionales para responder con mayor eficacia a ese fenómeno.
“Las pandillas representan una preocupación relevante para la seguridad nacional. En algunos aspectos la situación ha puesto a prueba la capacidad de respuesta de las instituciones”, afirmó.
Camargo sostuvo que el problema comenzó a hacerse más visible durante el gobierno anterior y que el actual Ejecutivo continúa enfrentando el reto de fortalecer las estrategias para atender este tipo de amenazas.
Policía con desafíos operativos
El especialista también se refirió a la capacidad de la Policía Nacional de Panamá para enfrentar estructuras del crimen organizado, señalando que la institución requiere continuar fortaleciendo aspectos como el entrenamiento, la tecnología y los recursos operativos.
“Los policías panameños necesitan más herramientas y preparación para enfrentar estos desafíos”, afirmó.
Camargo indicó además que dentro de los organismos de seguridad existen situaciones internas que deben ser atendidas para mejorar la eficacia institucional.
“Hay aspectos que deben revisarse para fortalecer la confianza y la capacidad operativa de las instituciones”, indicó.
Explicó que, a diferencia de otros países de la región que cuentan con fuerzas armadas para enfrentar amenazas internas de gran escala, Panamá mantiene un modelo de seguridad distinto.
“En otros países existen policías y fuerzas armadas que pueden actuar en distintos escenarios. Panamá tiene un modelo diferente y eso implica que la estrategia debe adaptarse a esa realidad”, señaló.
Crimen organizado amplía su presencia
El analista también indicó que el crimen organizado ha mostrado capacidad de expansión en distintas zonas del país, incluyendo áreas vinculadas al comercio internacional y al tránsito marítimo.
“El crimen organizado ha ido ampliando su presencia en algunas regiones”, advirtió.
Entre las zonas que requieren mayor atención mencionó la provincia de Colón, Panamá, así como áreas cercanas a puertos del Pacífico y del Atlántico y comunidades urbanas donde se han registrado problemas de seguridad.
Camargo agregó que las advertencias sobre la posible influencia de estructuras criminales en instituciones públicas no son recientes.
“Es un tema que se ha venido señalando desde hace varios años en distintos debates sobre seguridad”, sostuvo.
Necesidad de fortalecer instituciones
El experto señaló que el Estado panameño podría evaluar medidas orientadas a fortalecer las instituciones responsables de combatir el crimen, tomando en cuenta experiencias aplicadas en otros países de la región.
Como ejemplo mencionó algunas reformas impulsadas en El Salvador por el presidente Nayib Bukele para reorganizar las instituciones de seguridad y justicia.
“Parte del proceso en El Salvador incluyó ajustes institucionales dentro de la policía, el Ministerio Público y el sistema judicial”, explicó.
Camargo también planteó que podría analizarse la posibilidad de mejorar la coordinación operativa entre el Servicio Nacional de Fronteras (Senafront) y el Servicio Nacional Aeronaval de Panamá bajo la estructura del Ministerio de Seguridad Pública.
Mientras que la Policía Nacional de Panamá continuaría fortaleciendo su rol dentro del esquema institucional del Estado, bajo el Ministerio de Gobierno.


