Plan de «guerra falsa» utilizada por Petro fue aplicada por Juan Carlos Varela
Javier Collins Agnew
La Verdad Panamá
El analista de defensa y seguridad Felipe Camargo advirtió, en declaraciones exclusivas para La Verdad Panamá, que el escándalo que sacude a Colombia por la presunta infiltración de las disidencias de las FARC en las fuerzas militares no debe verse como una simple penetración guerrillera, sino como un método de inteligencia “exportado” y aplicado también en Panamá durante la administración de Juan Carlos Varela.
Camargo explicó que la llamada “guerra falsa” que consiste en atacar a una organización criminal mientras se respalda discretamente a otra para controlar el negocio desde el Estado fue utilizada en Panamá con consecuencias visibles hasta hoy.
“El método colombiano se replicó aquí. Se apoyó a una fracción de las pandillas para aplastar a la competencia, bajo la fachada de programas sociales y supuestos planes de pacificación”, afirmó el analista.
Según él, esa estrategia fortaleció a estructuras criminales que hoy exhiben un poder de fuego descomunal, como quedó en evidencia en recientes balaceras en zonas populosas de la capital.
La Operación en Colombia y su espejo panameño
Camargo detalló que en Colombia la crisis estalló con comunicaciones y chats que vinculan a alias Calarcá —jefe de una de las facciones de las FARC— con un general en servicio activo y un alto funcionario de inteligencia.
Al mismo tiempo, el presidente Gustavo Petro negocia con esa facción mientras bombardea a la de Iván Mordisco, su enemigo interno más fuerte.
“Eso no es infiltración. Es dirección estatal. Una operación clásica de guerra de inteligencia”, indicó.
El analista sostiene que lo mismo se aplicó en Panamá:
“Aquí también se persiguió a unas pandillas mientras otras recibieron protección tácita. Rutas libres, facilitación logística, aislamiento de cabecillas rivales en Punta Coco… es el mismo libreto colombiano”.
Barrios Seguros: ¿pacificación o plataforma para una facción criminal?
Camargo fue más allá al afirmar que el programa “Barrios Seguros” funcionó como la versión panameña del esquema:
“Mientras se hablaba de pacificación, se permitió que un grupo creciera y se consolidara. Hoy vemos las consecuencias: más organización, más armas y más control territorial”.
Para el experto, el crimen organizado solo crece “cuando una parte del Estado coopera, sea por estrategia o por corrupción”.
Un legado que aún estalla en las calles
El analista considera que las actuales disputas entre pandillas en Panamá —que la versión oficial presenta como guerras internas— son en realidad la continuación de esas operaciones de control criminal impulsadas, directa o indirectamente, desde el poder.
“Cuando ves ejecuciones, daños colaterales y pandillas actuando con ventaja, no es casualidad. Es la resaca de una política que jugó con fuego”, concluyó.


