Políticas restrictivas de ingreso de turistas al país hunde a la industria hotelera

 Javier Collins Agnew / La Verdad Panamá
La actual política de entrada, requisito que debe cumplir el turista que quiera visitar Panamá, ha sido el principal golpe que enfrenta la industria hotelera del país, aseguró el presidente de la Asociación Panameña de Hoteles (Apatel), Raúl Jiménez.
Según el dirigente, un 20 por ciento de la infraestructura hotelera ha cerrado y no ha sido solo por el Covid 19, sino que el mayor embate han sido las políticas de entrada a Panamá.
Destacó Jiménez que se trata de  políticas innecesariamente restrictivas y que en muchos casos  ahuyentan a los viajeros.
«La obligación de ser trasladado a un hotel bajo vigilancia cuasi policial en caso de contagio en Panamá, es una de las advertencias que la mayoría de extranjeros le advierte a los turistas que desean visitar nuestro país, y que actúa como un gran elemento de desaliento al turismo, que no tienen otros países», argumentó.
Dijo además que una promoción turística insuficiente y excluyente de algunos segmentos claves, como sol y playa, están afectando la industria, al igual que el mayor atractivo turístico, el Canal de Panamá, no ha recibido el impulso.
En febrero, la ocupación hotelera considerando las plazas existentes en 2019, fue de 49 por ciento, cifra muy inferior a la ocupación usual en esta época del año y que fue principalmente sostenida por turismo local, que es un fenómeno de fin de semana y que no genera divisas para el país.
«Aún así, esa ocupación fue bastante superior a la de enero, lo que subraya que la variante Omicron no fue obstáculo para la decisión de viajar, mas las políticas y requerimientos de entrada sí lo son», sostuvo el nuevo presidente de Apatel.
Jiménez dijo que hay muchos ejemplos de países que han recuperado sus índices turísticos, al mismo tiempo que lograron incluso mejores estadísticas en lo sanitario.
«El programa de vacunación fue un éxito, pero el de  confinamiento fue demasiado severo con los resultados que hoy vemos», sostuvo.
Argumentó que no hay ninguna justificación para, por ejemplo, mantener cerrado el restaurante del centro de visitantes de Miraflores, o restringir su aforo.
Tampoco hay justificación para algunas medidas tomadas en algunos municipios como las de exigir el retiro de bañistas de las playas a las 4 de la tarde.
«No han tenido ningún efecto sobre los contagios, pero sí destruyen una industria que todavía lucha por recuperar decenas de miles de empleos», indicó.
Jiménez señaló que la última revisión reveló que aún habían deudas por poco menos de 2 millones de dólares, a los hoteles que han servido de hospitales y del cual, solamente uno se mantiene bajo esa modalidad.
«Hemos solicitado su cierre y que si un turista contrae el virus durante su visita a Panamá, reciba exactamente el mismo trato que un panameño, es decir, guardar cuarentena en el lugar de su habitualidad», sentenció.

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