Expresiones

Rubén, confrontemos la historia

Por Roberto Paniagua P.

Rubén, hermano aguilucho de los años mejores. Más de seis décadas sin encontrarnos. ¡La memoria testaruda reconoce tu voz canora!

Fotogramas a colores retratan tu figura tímida, frente a las gradas de nuestro templo laico. Fotos en blanco y negro captan tu mirada bailarina, ritmando salsas, convencidas de pasar inobservadas entre carcajadas de locuras inocentes.

Rubén, amigo de todos, varón de gestos «chorrilleros», al son de tambores caribeños, revoloteando acordes mágicos. Aguilucho de más tierras y mares, guerrero de una sola bandera.

En mi nueva morada, en el bohemio barrio de Palermo, los porteños admiran tu espíritu libertario y brindan con “mate” a la salud del salsero; del cantor que inspira a la gente de las villas de lata, zinc y barro.

Amigo de ayer y de siempre, déjame decirte que en la ciudad de grandes avenidas, parques frondosos y lagos sensuales se recitan tus versos psicosociológicos, de intelectual “orgánico”.

Rubén, trovador aclamado, político discutido. A ti, artista y sociólogo, te ha sido dotada la sabiduría de volver a tus orígenes, donde los aciertos y las sombras se cantan sin reproches.
Siento que las miradas expectantes de las esfinges del Instituto están pendientes de nuestro acontecer nacional.

Compañero del 9 de enero, la patria es abusada con violencia doméstica y exabruptos “civilistas”.

Escucha sin pestañear, buscando puentes de convergencias paralelas.

Recorre las calles del Casco Viejo, donde nacimos, a marchar con el trabajador enardecido, recitando junto a hombres de a pie tu discurso musical “Patria”, el himno de la lealtad y de la rebeldía del panameño. Pon a vibrar las cuerdas patriotas de tu garganta aguilucha. 

Dedica un canto a los uniformados y diles que ese traje les ha sido cosido para también defender los derechos de sus propios hijos, padres y abuelos. Recuérdales que el Soberano confía en quen sus arrepentimientos no sean tardios. 

Que el castrense con pundonor protege a sus maestros.
Que se honra a la madre sagrada, honrando a la patria.
Que el soldado besa la tierra donde miró por primera vez la luz del sol.
Que en esos matorrales hoy crecen edificios modernos, erguidos gracias a la sangre ardiente  de venas obreras.
Agradece a médicos y enfermeros.

Rubén, esculpe versos sinceros dedicados al idiota que le alquila el alma al déspota extranjero.
A aquel que no sabe que los poderosos no tienen amigos.

Rubén, aguilucho de los años de “plomo”, canta a tu pueblo, inspirado en los mártires de la Gesta Patriota. La hazaña de una nación que marcó un hito en la ruta crítica por la soberanía.

Paz, justicia y libertad.

Un abrazo del alma, ilustre compañero de todos los tiempos.