Tratado de Promoción Comercial (TPC) con Estados Unidos fue un acuerdo entre un tiburón y una sardina, sostiene economista
Javier Collins Agnew / La Verdad Panamá
El Tratado de Promoción Comercial (TPC) entre Panamá y Estados Unidos fue negociado en condiciones profundamente desiguales y continúa teniendo efectos negativos sobre la producción nacional, especialmente en el sector agropecuario, afirmó el decano de la Facultad de Economía de la Universidad de Panamá, Rolando Gordón.
“Ese tratado fue un acuerdo entre un tiburón y una sardina”, sentenció el economista, al describir la asimetría entre ambos países al momento de la negociación.
Gordon recordó que una de las decisiones que más respetó del expresidente Nito Cortizo fue su renuncia como ministro de Desarrollo Agropecuario, al oponerse a la firma del TPC por considerarlo perjudicial para el país.
“Renunció porque tenía convicciones. Sabía que ese tratado iba a afectar a la producción nacional”, dijo.
Importaciones baratas, producción debilitada
El economista explicó que el TPC permite la entrada masiva de productos estadounidenses, como pollo y cerdo, a precios más bajos, desplazando al productor panameño.
“En Estados Unidos consumen solo ciertas partes del pollo y el resto lo exportan barato. Eso destruye al productor local”, señaló.
Advirtió que, aunque estos productos pueden resultar más económicos para el consumidor, no son frescos y afectan la seguridad alimentaria del país.
Sin mecanismos de protección
Gordon criticó que Panamá no haya aplicado cláusulas de salvaguarda que permitan frenar importaciones cuando estas afectan gravemente a un sector productivo y a la generación de empleo.
“Eso se pudo haber hecho, pero no se hizo. Y dudo que Estados Unidos acepte renegociar sin exigir concesiones políticas o estratégicas”, afirmó.
En su opinión, cualquier intento de renegociación del TPC enfrentará una fuerte oposición interna, ya que implicaría comprometer aún más la soberanía económica del país.
Desigualdad estructural
Gordon subrayó que el TPC y el modelo económico actual han profundizado las desigualdades sociales: un país moderno de rascacielos convive con otro donde comunidades carecen de agua potable, acceso a hospitales y escuelas dignas.
“La desigualdad no es solo dinero. Es no tener agua, no tener salud, no tener educación”, afirmó.
Transnacionales con privilegios
El economista cuestionó el modelo fiscal que otorga privilegios a grandes empresas transnacionales que operan en Panamá sin pagar impuestos adecuados ni generar empleo suficiente.
“El propio Gobierno reconoce que muchas no pagan impuestos. Eso convierte al país en un paraíso fiscal para algunos, mientras la población carga con el peso”, dijo.
Alertó que una eventual reforma fiscal, si no se discute de manera amplia y transparente, podría terminar afectando a la clase media y baja.
Un llamado al rumbo correcto
De cara a 2026, Gordon insistió en que el país necesita una estrategia que proteja la producción nacional, garantice la seguridad alimentaria y priorice la generación de empleo.
“Si seguimos apostando solo a la logística internacional y a beneficiar a grandes empresas, la pobreza seguirá creciendo a medida que uno se aleja de la capital”, advirtió.
Para el economista, el mensaje es claro: sin cambios estructurales, Panamá seguirá creciendo para unos pocos, mientras la mayoría queda fuera del desarrollo.


