Un viento, una palmera y una muerte evitable sacuden a Coclé
Javier Collins Agnew
La Verdad Panamá
Los fuertes vientos que azotan Panamá ya dejaron una víctima fatal. Una adulta mayor perdió la vida en el distrito de Antón, provincia de Coclé, luego de que una palmera se desplomara sobre ella en medio de las condiciones climáticas adversas provocadas por un frente frío que afecta a la región.
El accidente ocurrió la noche del martes, cuando la mujer se encontraba en el patio de su vivienda.
De acuerdo con los primeros reportes, la palmera ubicada en una propiedad vecina no resistió la fuerza del viento y terminó cayendo directamente sobre la víctima, atrapándola bajo su peso.
Vecinos alertaron a los servicios de emergencia y la adulta mayor fue trasladada de urgencia al Hospital Aquilino Tejeira, en Penonomé.
Aunque recibió atención médica, las lesiones fueron determinantes y falleció la mañana de este miércoles 4 de febrero.
La tragedia no es un hecho aislado. En Coclé y otras provincias se han registrado múltiples caídas de árboles sobre viviendas, calles y tendidos eléctricos, generando apagones y afectaciones en varias comunidades.
El director del Sistema Nacional de Protección Civil (Sinaproc), Omar Smith, confirmó que en todo el país más de 30 árboles han sido derribados por los vientos, y advirtió que las condiciones se mantendrán activas hasta, por lo menos, el sábado 7 de febrero, con la combinación de ráfagas fuertes y lluvias dispersas.
El fenómeno vuelve a poner sobre la mesa un problema que suele pasar desapercibido: la falta de revisión y poda preventiva de árboles en áreas residenciales.
Lo que empieza como un riesgo ambiental termina convirtiéndose en una amenaza directa para la vida.
Mientras las autoridades recomiendan a las embarcaciones pequeñas suspender operaciones y a la ciudadanía mantenerse alejada de árboles inestables, la muerte en Antón deja una lección amarga: cuando el clima golpea y la prevención no llega, el resultado puede ser irreversible.


