Violencia y criminalidad reflejan una crisis social más profunda, advierte sociólogo Fernando Murray
Javier Collins Agnew
La Verdad Panamá
El incremento de la violencia y los homicidios en Panamá no puede explicarse únicamente por el fenómeno de las pandillas o el crimen organizado, sino que responde a una compleja crisis social, cultural y económica que atraviesa el país, advirtió el sociólogo y docente de la Universidad de Panamá, Fernando Murray.
Durante una entrevista en el programa “Protagonistas de la Verdad”, dirigido por el periodista Edmundo Dante Dolphy, Murray señaló que el aumento de hechos violentos a plena luz del día refleja transformaciones profundas en las relaciones sociales y en la forma en que las personas resuelven sus conflictos.
“El problema no es solo el incremento cuantitativo de la criminalidad, sino la forma en que se manifiesta. Hoy vemos hechos violentos en plena luz pública, lo que revela que estamos viviendo en una sociedad con mayor nivel de violencia en las relaciones interpersonales”, indicó.
El sociólogo explicó que las dinámicas sociales actuales difieren de las de hace dos o tres décadas, cuando los conflictos solían resolverse mediante otros mecanismos. En la actualidad, afirmó, muchas personas consideran la violencia como una forma de respuesta ante las diferencias o agravios.
Venganza privada y sicariato
Murray sostuvo que, aunque parte de los homicidios pueden estar vinculados a disputas entre pandillas, existe también un aumento de hechos asociados a venganzas personales o muertes por encargo.
“A veces se simplifica diciendo que se matan entre ellos, pero la realidad es más compleja. Hay casos de venganza privada, de personas que deciden tomar la justicia por sus manos porque consideran que las instituciones no respondieron a sus demandas”, explicó.
Añadió que en el país también se observan manifestaciones de sicariato o asesinatos por encargo que no necesariamente están ligados a organizaciones criminales estructuradas.
“Puede tratarse de personas que cobran por realizar un asesinato sin pertenecer a una pandilla. Esa práctica existe y, dependiendo del perfil de la víctima, incluso puede ser relativamente barata”, señaló.
Factores sociales y económicos
El académico indicó que la criminalidad no puede analizarse únicamente desde la perspectiva policial, ya que existen factores sociales que influyen en su expansión.
Entre ellos mencionó problemas de salud mental, desempleo, frustración social, desigualdades económicas y altos niveles de violencia doméstica.
“Estamos ante una sociedad que va acumulando tensiones como una olla de presión. Cuando esa presión se libera, aparecen conductas violentas o criminales”, advirtió.
Murray también consideró que la prevención del delito requiere la participación de múltiples instituciones del Estado y no solo de los estamentos de seguridad.
“La policía puede contener la situación, pero no puede resolver por sí sola un problema social de esta magnitud”, afirmó.
Economías ilícitas y crimen organizado
El sociólogo destacó que el crimen organizado en Panamá adopta diversas formas que van más allá del pandillerismo.
Mencionó actividades como el blanqueo de capitales, economías informales vinculadas al delito, esquemas de préstamos ilegales conocidos como “gota a gota” y otros mecanismos que combinan actividades legales e ilegales.
“Hay economías subterráneas que funcionan dentro de estructuras aparentemente legales. Ese es otro componente del crimen organizado que muchas veces pasa desapercibido”, explicó.
También criticó la falta de sanciones ejemplares en casos de corrupción o delitos financieros de gran escala, lo que, a su juicio, envía un mensaje negativo a la sociedad.
“Cuando la gente percibe que grandes delitos terminan con acuerdos o devoluciones parciales de dinero, se genera un efecto de demostración que debilita la confianza en la justicia”, sostuvo.
Falta de enfoque interdisciplinario
Murray señaló además que el combate al delito requiere una visión interdisciplinaria que incluya especialistas de diversas áreas de las ciencias sociales.
“En las instituciones encargadas de investigar el crimen deberían participar sociólogos, criminólogos, antropólogos y otros expertos. Sin embargo, muchas veces la respuesta se limita al ámbito jurídico”, manifestó.
A su juicio, sin una comprensión integral de las causas sociales de la criminalidad, las estrategias de prevención y persecución del delito seguirán siendo insuficientes.
Críticas al populismo penal
El académico también cuestionó las iniciativas legislativas que buscan resolver el problema de la inseguridad mediante el aumento de penas o la reducción de la edad de responsabilidad penal.
“La ley penal no va a resolver un problema social. Las leyes pueden atender parte del problema, pero no sus causas estructurales”, afirmó.
Finalmente, Murray insistió en que el fenómeno de la criminalidad debe analizarse desde una perspectiva amplia que considere los factores sociales, culturales y económicos que influyen en su desarrollo.
“Si seguimos abordando el problema de forma aislada o simplificada, vamos a continuar repitiendo los mismos errores”, concluyó.


